Fernando-Alonso Ramírez
El 18 de agosto de 1992, antes de las 9:00 de la mañana, llegué asustado. Arrancaba mi vida periodística en serio, como me lo había propuesto desde años atrás en la república independiente de Pensilvania (Caldas), mi pueblo, en donde terminé el bachillerato.
Sentado en una silla que había en la amplia recepción del viejo edificio de LA PATRIA en el Centro de Manizales veía pasar caras nuevas, que cruzaban la reja y seguían hacia el segundo piso. Un año antes había hecho allí mi práctica y gracias a eso volvía de Bogotá para quedarme, no creí que por 25 años y contando...
El 80 por ciento de las caras eran tan jóvenes como la mía y desconocidas. La Redacción se había renovado. La nueva etapa consistía en importar periodistas, varios de la región como yo, otros no, egresados de escuelas de periodismo, alejados de las pasiones locales o partidistas. Todos todavía con el deseo vivo de cambiar el mundo, o al menos a Caldas.
Son tantas las personas que me han ayudado en estos años y tantas las lecciones que no acabo de aprender, que aquí apenas una lista de 25 lecciones.
1. El periodismo es para los que corren riesgos. Al comienzo de los años 90, esos riesgos los asumieron el director, Luis José Restrepo, y el jefe de Redacción, Orlando Sierra, quienes dieron el todo por el todo al contratar a dos decenas de imberbes periodistas que, a duras penas, sabíamos periodismo y nada más.
2. Desde la región se puede hacer un periodismo digno y valiente con estándares éticos y haciendo del oficio una escuela permanente.
3. El periodismo es un oficio en el que la universidad es insuficiente. Lo mejor es la combinación de la teoría con la práctica en los medios. Se necesita de este binomio para hacerlo de la mejor manera.
4. Aunque estudié derecho, con preparatorios incluidos aprobados, no soy abogado. Soy periodista con conocimientos en derecho, sin los cuales nunca habría pasado de ser el que solo escribía estulticias.
5. Las técnicas que permiten hacer un mejor periodismo han cambiado de cabo a rabo. Sin embargo, los principios son los mismos. Cada día que olvidamos esto echamos una palada de tierra para enterrar el periodismo.
6. La llegada de un director con pasión por el periodismo puede provocar verdaderos terremotos en los cerebros de los jóvenes periodistas. Eso me pasó a mí con Luis Felipe Gómez, hoy rector de la Universidad Javeriana de Cali. Es mi guía.
7. Irse para un medio grande puede ser la meta para muchos, pero si algo he aprendido es que desde pequeñas redacciones como La Patria se pueden cumplir los sueños.
8. El encuentro con Gabriel García Márquez aún lo atesoro como la mejor experiencia periodística de toda mi vida, gracias a su Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano. Su entrega durante una semana para con los 10 periodistas que estuvimos con él transformó mi corazón. Actualizarse, siempre actualizarse.
9. No he conocido a ningún buen periodista que al dar el salto a editor no sacrifique algo de su magia. Siempre pierde más de lo que gana, así con el tiempo llegue a ser un buen editor.
10. Los libros me lo dieron todo para salir de la torpeza con la que terminé periodismo: El estilo del periodista, de Álex Grijelmo; La vida de un periodista, de Ben Bradlee; y los libros de don Fernando Ávila me mostraron las razones que buscaba para darles sustento a teorías. Siguen siendo textos de cabecera, al lado de Miguel Ángel Bastenier, María Teresa Ronderos, Juan José Hoyos, Javier Darío Restrepo, entre otra cantidad de nombres a los que tanto les debo.
11. A la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip) le debo el volverme un activista. Allí encontré cómplices geniales y dos maestros que siguen inspirándome: Ignacio Gómez y María Teresa Ronderos. Gracias a ellos y todos los que creen que tengo madera para presidir la organización.
12. Consejo de Redacción es otro sueño colectivo con grandes amigos. Ginna Morelo seguirá siendo el motor de muchas acciones de quienes creemos en que la mejor forma de ayudar a combatir la desinformación es con el buen periodismo. Y para hacer este, necesitamos capacitación y amigos.
13. Soy profesor. La Universidad de Manizales me permitió, en una primera época con César Montes y en una segunda etapa con Adriana Villegas, darme cuenta de lo mucho que disfruto dar clase. Lo mismo no dicen mis alumnos, de los que aprendo en cada sesión.
14. #Periodismos fue un gran divertimento. Un programa radiotuitero con la sorprendente @animesa, entonces bloguera. Cómo aprendimos entrevistando a otros con nuestras miradas tan diferentes.
15. ¿Si el periodismo que haces no incomoda a nadie para qué hacer periodismo?
16. Sin un buen equipo de trabajo dispuesto a sorprender a las audiencias con profundidad y creatividad, no podrás hacer un gran trabajo.
17. Leer, leer y leer. ¿Un periodista que no lee, a santo de qué quiere ser periodista?, se preguntaba Miguel Ángel Bastenier. Suscribo esta afirmación a pie juntillas.
18. Sin las audiencias no somos nada, sin las fuentes no somos nada, sin los compañeros de otras áreas que hacen posible nuestro trabajo no somos nada. Algún día los llaneros solitarios entenderán que el periodismo es un trabajo colaborativo. Cada día más.
19. Soy el mejor ejemplo de que si algo sirve en este oficio es el binomio disciplina y responsabilidad. Combinados logran que superes las deficiencias.
20. A La Patria le agradezco todo lo que soy, sobre todo la paciencia. Ahora que releo mis primeros trabajos, no habría aguantado tanta bobada en los textos de otros, los alargamientos innecesarios, las elucubraciones sin sentido, los errores garrafales de ortografía, redacción y precisión. Me perdonaron más de la cuenta. Eso no hay cómo pagarlo.
21. Un director puede potenciarte cuando te da libertad para actuar en este oficio y sabe poner los frenos en el momento justo. Eso ha sido para mí, Nicolás Restrepo. El que me ha dejado ser.
22. El asesinato de Orlando sigue siendo una espina en mi corazón. Si algo me enseñó es que los primeros que tenemos que reclamar justicia somos los dolientes. La solidaridad externa bienvenida y fue muy importante, pero si no hubiéramos hecho nuestra la lucha para combatir la impunidad de su crimen nada habría pasado, como en casi todos los asesinatos de periodistas en Colombia.
23. Fui un periodista deportivo en la universidad (Inpahu), que terminé la carrera con ínfulas de periodista cultural, que empecé en el oficio como periodista judicial y que hoy me creo periodista de investigación, pero trabajo como editor. Mi común denominador es ser periodista.
24. No alcancé a ser un buen periodista como el decoroso editor en el que me convertí. Seguro soy mejor viendo los defectos de los otros en lugar de los abismales míos. Así es la vida.
25. Sin la familia no sería nada. Es ella la que ha tenido que sacrificar su tiempo para que yo pueda hacer lo que más me gusta. Por eso, gracias, por permitirme hacer lo que más me divierte en la vida: periodismo. Es común el error de valorar más el trabajo que la familia, busquemos el equilibrio.
Son muchos los que no están nombrados aquí, pero que saben lo mucho que han aportado en mi carrera. Saben quiénes son. Gracias por todo. ¡Ah!, y ahí seguimos intentando cambiar a Caldas. ¡Qué cosa tan dura!
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