LA PATRIA | MANIZALES
Laura Sofía fue la última a quien despidió Claudia Salazar. El pasado 12 de mayo, en el Cementerio San Esteban, en medio de una corta ceremonia y acompañada de su familia, le dio el último adiós a su pequeña hija, quien murió en la tragedia que sacudió a Mocoa el pasado 31 de marzo.
Primero fue el turno de su esposo, Óscar González, cuyo sepelio se llevó a cabo en Filadelfia, su tierra natal, el 15 de abril. Luego siguió María Alejandra, de 14 años, el 20 de ese mismo mes, en Manizales.
Larga confusión
Claudia siempre supo que la niña que vio en fotos en la morgue, al quinto día de la avalancha, era Laura Sofía, de cuatro años. Pero la entregaron a otra familia, tuvo que esperar pruebas de ADN y hasta interponer un derecho de petición para que por fin se la dejaran sepultar.
Casi mes y medio transcurrió para que le permitieran trasladarla a Manizales y darle cristiana sepultura junto a su hermana María Alejandra. Esta madre y esposa, sobreviviente de la tragedia, pudo despedir a sus seres queridos y ahora espera rehacer su vida junto a su hijo Felipe, quien también se salvó y sueña con convertirse en ingeniero electrónico.
El temor y las ganas de seguir adelante
Claudia confiesa que siente miedo de iniciar una nueva vida, ahora instalada en Manizales. Teme por la soledad y extraña el hogar que conformó junto a Óscar, pero está dispuesta a salir adelante. Espera que su hijo se gradúe en Mocoa para traérselo a vivir a la capital caldense.
El apoyo de la familia de su esposo, de su madre y sus siete hermanos no le ha faltado, tampoco la de sus amigos que, incluso, desde otros países se preocuparon por ella.
Recuerdos de una familia unida
María Alejandra era una jovencita tímida, pero alegre. En su casa disfrutaba cantar, bailar y hasta hacer videos con su madre. "Era una niña dulce", recalca Claudia.
Laura Sofía no sentía pena por nada, estaba siempre sonriente. Cuando salía de estudiar le llevaba a su mamá flores diente de león, que encontraba en el camino.
De Óscar, el hombre de pocas palabras y con gran sentido del humor recordó cómo la conquistó un 1 de abril de 1991, en la vereda La Paila, de Filadelfia. Su amor duró 26 años. "Laura Sofía era la debilidad de él, con hechos demostró el amor por la familia", sostiene Claudia.
Otra víctima
El salamineño Ancízar Cárdenas se desempeñaba como conductor de camiones y residía en Villamaría. También falleció durante la avalancha de Mocoa. Su familia enterró inicialmente el cuerpo de otra persona por una confusión de Medicina Legal, hasta que una semana después entregaron el cuerpo que correspondía.
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