
Tenga presente que no tiene ninguna excusa para dejar de tener sexo durante la gestación. No se detenga frente a tabúes o restricciones religiosas, afirma Adriana del Pilar Arcila, coordinadora de la especialización en Sexología Clínica de la Universidad de Caldas.
El embarazo conlleva a cambios en el desempeño sexual de la pareja y es una etapa vulnerable a la aparición de disfunciones sexuales, por eso es importante buscar asesoría médica.
“Para muchas mujeres los cambios en su cuerpo producen una visión desfavorable de su imagen corporal, que sumado a cambios emocionales propios de esta etapa y el temor al rechazo de la pareja son causantes de la disminución del deseo y de la actividad sexual”, comenta la sexologa.
También se debe tener en cuenta malestares como las náuseas, el vómito y la fatiga, que dificultan la actividad sexual en esta etapa.
Aunque la investigación científica acerca de la sexualidad durante el embarazo no es abundante, muchos estudios señalan cambios en la respuesta sexual dependiendo de la etapa del embarazo:
Primer trimestre: en el 50% de las gestantes el deseo sexual no varía, en el 40% el deseo sexual disminuye y en un 5% a 10 % se incrementa.
La sensibilidad en los senos y genitales aumenta, si las caricias no son cuidadosas pueden ser molestas.
Segundo trimestre: el deseo sexual aumenta, la lubricación vaginal es abundante y la respuesta orgásmica se incrementa, alcanzando un orgasmo o varios.
Tercer trimestre: el deseo sexual disminuye, la postura es poco confortable y aparecen contracciones uterinas con la actividad sexual, lo que genera temor de dañar al bebé e incide negativamente en el deseo.
“El mayor obstáculo para disfrutar de la actividad sexual durante el embarazo son ciertas creencias culturales y religiosas. Desde el punto de vista médico, no hay impedimento para el placer en esta etapa de la vida”: Fragmentos de la página www.latinsalud.com
La sexualidad en el embarazo está contraindicada en amenaza de aborto, en complicaciones hemorrágicas del tercer trimestre, amenaza de parto prematuro y ruptura de membranas.
El aumento de volumen del abdomen obliga a que las mujeres busquen posiciones diferentes a las convencionales. La masturbación, las caricias en los senos, el sexo oral, o sexo anal, pueden ser llevadas a cabo sin riesgos. El uso de juguetes que implique introducir elementos al interior de la vagina puede implicar riesgo de infecciones o de traumas si no se toman las medidas necesarias.
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