
COLPRENSA | LA PATRIA | Bogotá
A las 10:05 p.m. de ayer el empresario Jaime Ariza les entregó la peor noticia a los 7.000 fanáticos de Charly García que esperaban verlo cantar en el Coliseo El Campín, de Bogotá.
"Mucha atención y mucha calma --dijo esforzando una garganta que sonaba agotada-- les traigo una muy mala noticia. Charly García venía en su carro para dar el concierto, pero acaba de sufrir un preinfarto, fue llevado a la Clínica del Country, no sabremos lo resultados de los exámenes antes de tres horas". No obstante, eltiempo.com informó esta mañana que al artista le autorizaron la salida y podrá presentarse esta noche. García estuvo recluido en la Fundación Santa Fe, y no en el Country como señalaron inicialmente.
Reacciones
Una mezcla de angustia y de incredulidad sobrecogió a los fanáticos de la buena vieja música rockera en español. Al fin y al cabo si algo ha hecho famoso al cantante argentino han sido sus excesos con el alcohol y las drogas (de cuyas adicciones al parecer está recuperado) y sus repetidos incumplimientos en presentaciones públicas.
Consciente de que esa duda era inevitable, Ariza remató su intervención casi con un juramento: "créanme, es verdad, eso fue lo que pasó, la situación ha sido corroborada por la Policía y por la Cruz Roja, les pido calma y comprensión".
Y así reaccionó el público, que en menos de diez minutos salió en orden, con tristeza, desencanto y preocupación, sentimientos que se alternaban por la cantidad de rumores que empezaron a correr en la platea. Alguien comentó que el jueves el cantante debía hacer prueba de sonido a las 7:00 de la noche, pero llegó al Coliseo a las dos de la mañana.
La aparente emergencia médica que sufre el argentino en Bogotá hizo recordar hechos similares, como un espasmo que fue confundido con un infarto y obligó la cancelación de un concierto del español Joaquín Sabina en México hace dos semanas, o el accidente cardiovascular que desde hace tres años mantiene en coma a Gustavo Ceraty y que le sobrevino al final de un recital en Caracas.
La última vez que Charly García cantó en Bogotá fue durante la jornada de clausura del festival Rock al Parque 2012, día en que lució plenamente recuperado de sus adicciones e interpretó lo mejor de su repertorio. El concierto de hoy, sin embargo, era especial, pues debía compartir escenario con el también argentino Fito Páez. La pareja no actúa junta en Bogotá hace 16 años.
Fito cumplió de sobra
Quizá la tranquilidad con que los aficionados al rock latino dejaron el El Campín se debió al excelente show que en el comienzo de la noche ofreció Fito Páez.
Muy puntual, el rosarino salió a la tarima del Coliseo de la Calle 63 a las 7:00 de la noche, para empezar a desgranar todos los éxitos de su carrera, en un show bautizado "El amor, después del amor XX años".
En un vestido negro con visos rosa, camisa y corbata del mismo color y sus inconfundibles barba rala y cabello crespo enmarañado, Páez mostró que hoy no debe tener contrincante alguno en su género.
Cantó, gritó, bailó y se divirtió con su piano, interpretando todas las letras que lo han hecho grande y llevando al público a repetidos instantes de delirio colectivo, particularmente con "11 y 6", casi al inicio del recital; "Circo Beat" y "A rodar mi vida", cuando mediaba su actuación, y "Mariposa Technicolor, para el cierre.
En un extremo rapto de honestidad, Fito se sentó al piano y quedó iluminado por una sola luz blanca para decir: "Qué artefactos maravillosos son las palabras, cuánto comunican y a veces cuánto descomunican, yo estoy muy orgulloso de las letras que he escrito, pero debo confesar que cada vez creo menos en muchas de ellas, una de las que aún puedo cantar con la frente en alto es esta", para lanzarse con "Al lado del camino", un verdadero himno latinoamericano por la rebeldía, que fue interpretado a una sola voz por sus miles de fieles.
Dos horas y diez minutos cantó en la noche bogotana. Se dio el lujo de incluir en su repertorio "Confesiones de invierno", una de las míticas letras de Charly García, para dejarle listo el público al segundo artista de la noche, de quien el propio Páez dijo: "Ahora viene el más grande de todos, ahora viene la luz a iluminarnos".
Y no pudo ser, en la siguiente hora la gente esperó con paciencia tras un anuncio de los organizadores de que el escenario debía ser adecuado para el nuevo espectáculo, hasta que vino la noticia que sembró la incertidumbre sobre lo que habría pasado con el corazón de Charly García.
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