
La afición por la Navidad de la religiosa María Offir Jaramillo López es tan grande que conserva en su oficina una colección de 300 pesebres. El Niño Dios, la Virgen y San José se recrean en todas las posiciones, tamaños, colores y materiales.
Esa es la razón por la que en esta temporada aumenta el flujo de visitantes a la Vicerrectoría Administrativa y Financiera de la Universidad Católica de Manizales, desde donde despacha la hermana de la Comunidad Dominicas de la Presentación de la Santísima Virgen. Algunos administrativos, docentes, estudiantes y visitantes sienten una especial fascinación por las figuras que colecciona, pues representan la llegada de Jesús a la Tierra.
Desde hace cinco años, a mediados de noviembre, comienza a armar su exposición navideña, cuyos nacimientos reposan durante el año en cajas de cartón en el garaje de la casa de reposo Emaús, donde vive la religiosa.
"Por naturaleza soy coleccionista. En distintas épocas he coleccionado muchas cosas, sobre todo me gustan objetos pequeñitos. Primero fueron jugueticos; luego, bicicletas de alambre; después, rosarios, una colección de imágenes de la santísima Virgen, otra de estampas y, por último, pesebres".
El primer nacimiento del Niño Dios que llegó a sus manos fue un regalo de una hermana, mientras que el más reciente, hecho en azúcar, se lo obsequió una amiga. Asegura que todos se los han regalado. Al principio fueron sus hermanas; luego, las hermanas de la comunidad. Cuando ya tenía una colección grande la comenzó exponer en la Universidad y los curiosos, al verla, le regalaban más.
Se los admiran, pero también se los envidian, porque le han perdido varios. El más pequeño mide un centímetro y el más grande, 38. Sus orígenes son Perú, Belén, España, México y Colombia, y están hechos de materiales como cristal, madera, totuma, acrílico, aluminio, plastilina, fósforo, tagua, polvo de esmeralda, metal, espejo, metal oxidado, porcelanicrón, papel, cáscaras de pistacho, maracuyá y naranja; ladrillo, porcelana, tela, piedra, capacha, lana, pasta, trapo, arcilla y materiales reciclables como botellas de plástico.
El pesebre más preciado de la religiosa es aquel donde San José carga al Niño Dios. Considera que es una imagen diferente de la Sagrada Familia. En su oficina se escuchan felicitaciones y halagos sobre cada uno, pues ninguno es repetido y son reliquias para ella. Entrar allí, en pleno bloque administrativo, es contagiarse del espíritu navideño.
La idea de representar con figuras el nacimiento de Cristo le surgió a San Francisco de Asís durante un viaje que hizo en 1223 a la gruta de Belén, donde nació el redentor. Entre tanto, la encargada de difundir la tradición esa fue Santa Clara de Asís. En la Edad Media y en El Renacimiento se involucraron al pesebre la figura de los Pastores de Belén y los tres Reyes Magos: Melchor, Gaspar y Baltazar, quienes traían al niño ofrendas de incienso, mirra y oro. La celebración del nacimiento de Cristo cada 25 de diciembre partió de San Cirilo, que se lo propuso al papa Julio I y este lo aprobó de inmediato.

Fotos | Martha Monroy | LA PATRIA
Este es el pesebre que más le gusta porque San José carga al Niño Dios. Según ella, es una imagen diferente de la Sagrada Familia. Lo tiene hace ocho años y es de Popayán.
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