
LA PATRIA | Manizales
Fernando Torres, docente de la Institución Educativa Juan XXIII de Anserma, recibió a la 1:25 de la tarde del pasado viernes una llamada a su celular. En la línea la voz angustiada de un joven de grado 11, que no había asistido a una actividad académica, le dijo que él y otros jóvenes se habían ido para un charco en el río Opiramá y que su compañero Jhon Fredy Ortiz, de 17 años, al parecer, se había ahogado.
El muchacho relató que cuando se bañaban la corriente arrastró a una compañera y por eso Jhon Fredy, junto con otro amigo, se lanzaron a rescatarla. Ella logró salir, pero Jhon se hundió en las aguas del río que limita con Caldas y Risaralda.
Al ver que no salía, los otros jóvenes se agarraron de los brazos formando una cadena para sacar el cuerpo de Jhon Fredy. Al lograrlo, le dieron respiración boca a boca y le oprimieron su pecho, pero se percataron que estaba muerto.
El adolescente indicó que ante el susto decidieron cargar el cuerpo por un empinado camino hasta la carretera y desde allí pidieron auxilio hasta que llegó un vehículo campero y los llevó hasta el Hospital de Anserma, pero el joven no tenía signos vitales.
Se volaron
La tristeza se notaba en la mirada del profesor. La institución está ubicada en la vereda Concharí, a 40 minutos del casco urbano del municipio. Según el docente, los estudiantes cada año realizan un paseo a un cerro cercano al colegio para elevar cometas y compartir un día de campo.
A los estudiantes, quienes iban a participar, se les entregó un permiso para que sus padres les autorizaran la ida y cumplir así con los requisitos legales. Álvaro Ortiz, padre de la víctima, firmó el permiso porque, según dijo, conocía la responsabilidad de los docentes del colegio rural. A las 9:00 de la mañana de ese viernes, siete alumnos, entre ellos Jhon Fredy, no llegaron al encuentro.
Torres asumió que no iban a ir y partió con los demás alumnos hacia un cerro a media hora del colegio. Allí almorzaron todos y se regresaron a la 1:00 de la tarde, pero 25 minutos después, recibió la trágica llamada.
El entierro
Jhon Fredy vivía en la vereda Nubia Alta en un humilde hogar, por eso su padre cuando supo la noticia le manifestó a los docentes que no tenía recursos para cubrir los gastos del entierro.
Ante esto, Torres, director de grupo, consiguió que la Alcaldía le regalara el féretro mientras que el párroco de la iglesia del Carmen le realizó las honras fúnebres de manera gratuita. Jhon Fredy fue sepultado el pasado sábado a las 4:00 de la tarde y lo acompañaron sus familiares, compañeros de colegio y habitantes de las veredas Concharí y Nubia Alta.
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Callado y tímido
Jhon Fredy Ortiz, de 17 años, era un joven muy callado y tímido, pero con ambiciones en la vida y convencido de que el estudio lo sacaría adelante.
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