
LA PATRIA | MANIZALES
A Carlos Alberto Agudelo Rodas, de 43 años y mecánico de motos que trabajaba a domicilio en Anserma, lo llamaron insistentemente el viernes a su celular para que arreglara una moto varada en la vereda Bellavista, a cinco kilómetros del casco urbano, vía a Riosucio.
Sin embargo, allá lo esperaban para asesinarlo. Le dieron tres impactos de bala: dos en la cabeza y uno en la pierna, según su papá, José Gilberto.
Ese día, padre e hijo se fueron a coger café a una finca en la vereda Marapra. La jornada pintaba bien y la recolección rendía mucho, tanto que Carlos Alberto acumulaba 90 kilos. Su celular no dejaba de sonar para pedirle el servicio a domicilio cerca a la antena de Radio Regional Independiente. Siempre contestaba que no podía ir porque cogía café, pero el cliente le dijo que lo esperaba hasta que terminara su labor.
"Mi hijo solo vivía para servirle a la gente, era muy amable y por eso lo apreciaban mucho. No me explicó por qué lo mataron", expresó José Gilberto.
A las 4:00 de la tarde, Carlos Alberto, que deja tres hijos de 15, 14 y 3 años, tomó su herramienta y se dirigió a ayudar al motociclista. Cuando arribó a la vereda, le dispararon en la pierna derecha desde un matorral. Cuando cayó, un sujeto se le arrimó y le pegó dos tiros en la cabeza.
Un primo de la víctima, que caminaba por esa zona, reconoció la moto de Carlos Alberto y llamó a las autoridades a los familiares.
Las exequias se realizaron el sábado, a las 3:00 de la tarde, en el templo del Carmen. Lo sepultaron en el cementerio San Nicolás, al norte de Anserma. Se descartó que se tratara de un robo.
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