
LA PATRIA | MANIZALES
Juan David Gutiérrez Alzate, doradense de 26 años y conocido como Cara de Puño, literalmente volvió a nacer en la madrugada del pasado domingo. El joven estaba sentado en un muro de la cancha de tenis y vio llegar a dos hombres en una moto. “Arrimaron y no les corrí porque eran conocidos. Ellos se pararon a hablar conmigo y me preguntaron si tenía moño (marihuana), yo les dije que no, y vi nervioso a uno de ellos".
Sigue contando: "en ese momento me paré porque yo estaba cabreado y pensé que algo malo me iba a pasar, en el momento que me paré se miraron y el tipo de atrás sacó una pistola y me dijo apuntándome: esto es para usted. Salí corriendo y sentí que me habían dado un tiro en la frente, y uno de ellos salió detrás de mí, yo me caigo y sentí el otro pepazo en la cara, me tiré por un barranco al río (Magdalena). Sentí otro tiro en el hombro y que me dispararon varias veces”.
En su relato agrega que sacó la cabeza del agua y vio dos sombras en la orilla, "escuché llorar a mis niños. Como pude llegué al parque donde estaba un muchacho en una moto y le rogué que me llevara al hospital que me habían disparado, me dejó en urgencias y allá me salvaron gracias a mis angelitos que son mi madre y mi esposa que están en el cielo”.
Gutiérez Alzate trabaja marcando la cancha del sector conocido como Tierrero, recoge los balones de los partidos y se rebusca el sustento ayudando a llevar la gaseosa, la cerveza o los tamales de Zabala. Lo resaltan como un todero, de esos que hacen y se ofrecen para ganarse el pan de cada día y también su dosis de droga.
Luz Fanny Pulgarín, tía de la víctima, comenta: “mi madre lo adoraba a pesar de su condición, cuando estuvo en la cárcel se desvivía por él, era su abuela, pero lo cuidaba como una madre y lo protegía y no permitía que nada malo le pasara".
Ella estuvo el sábado pasado en Carmen de Apicalá, allí le pidió a la Virgen del Carmen por la salud y el cambio de su sobrino, cuando se dio cuenta de lo que había pasado, al verlo piensa que lo salvó un milagro.
No es la primera vez que un milagro lo salva, Gutiérrez cuenta que un día estaba en la cancha del Tierrero y de pronto llegaron dos hombres que se trenzaron en una riña a cuchillo y él resulto herido. Dice que todo se debió a que él le había ayudado a un amigo para recuperar unas cosas de un robo y lo querían matar por sapo.
“No prometo nada, pero después de esto reflexiono y quiero salir de la droga, necesito ayuda, no soy un mal de la sociedad, solo estoy enfermo y quiero una oportunidad para vivir. Quiero hacerlo por mi vieja que está en el cielo y mí esposa que murió por leucemia, yo siento que ellas fueron esos dos ángeles quienes me protegieron”, concluyó.
Las autoridades están investigando los hechos y Juan David siente que es muy triste que el dictamen diga que sean solo lesiones personales y no tentativa de homicidio, "fueron balas las que estuvieron a punto de llevarme a reunirme con mis ángeles, son las cosas de las leyes colombianas, espero que se haga justicia y temo por mi vida”.
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