Pedro Felipe Hoyos Körbel


También en temas menores, o sea aquellos que no implican inversiones de millones de pesos, se puede ponderar la labor de un político. Me refiero a lo hecho por el médico y diputado Jorge Luis Ramírez, ahora candidato a la Cámara de Representantes, cuando logró proteger a la fiesta brava en el ámbito caldense.
Las corridas tienen una implicación muy especial y determinante para Manizales, sin ellos la Feria de Manizales se reduce a una fiesta de fin de cosecha común y corriente, y deja de generar los miles de millones de pesos que aporta a la economía local. Sin toros las cifras de visitantes a nuestra ciudad en enero irán disminuyendo, al igual que el monto del dinero gastado llegará a un punto alarmante. Abolir los toros sería un trastorno fuerte a la economía local que afecta desde al vendedor de mazorcas en la carrera 23 hasta al dueño del hotel. Suprimir esta parte de la programación de la Feria y no reemplazarlo por uno de igual importancia sería arruinar la economía de miles de personas y por ende de la ciudad. Sería, por decreto, fomentar la pobreza.
Ser antitaurino en Manizales es cosa delicada, porque nos es válido decir no a las corridas sin plantear una solución idónea. Los toros en Manizales rebasan el planteamiento del maltrato animal, porque el toro en la Colina Iluminada tiene una implicación económica y por ende social. Hacer propuestas con miras a prohibir la fiesta brava sin ver el trasfondo que esto implica es ser necio, sin entrar en la discusión de si los toros son malos o buenos. Jorge Luis Ramírez logró con la promoción de la declaratoria de patrimonio cultural que hizo la Asamblea Departamental hace 3 años de este espectáculo, ganar tiempo para que Manizales se prepare y logre establecer una alternativa y no se derrumbe la Feria. Con esta promoción Ramírez creó las herramientas jurídicas para aplazar el fin de esta fiesta, pero todos sabemos que las leyes de la república priman sobre lo que dispongan las asambleas departamentales. Es bastante complejo el reto que enfrenta Manizales que con una ley de esa categoría debería ser indemnizada por la Nación, ya que le destruye una fuente de ingresos importante. Con una ley que disponga el fin de los toros se destruye un patrimonio de los manizaleños y eso no puede suceder. ¿Cómo y cuándo se empezará a usar ese tiempo de gracia que tenemos los manizaleños gracias a la provisoria intervención de Jorge Luis Ramírez para enfrentar el desafío y hacerle una reingeniería a nuestra Feria de Manizales y sostenerla en el lugar que la catapultaron nuestros mayores como la mejor Feria de América?
Vemos pues que no son solo se trata de vías y megaproyectos los que un buen representante a la Cámara debe tener en la cabeza, se necesitan hombres y mujeres previsivos dotados de sentido común y sobre todo dueños de un fundado sentido de pertenencia para promover nuestra región.
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