Juan Martín Dussan López


Tenía toda la intención de que mi primera columna del 2021 fuera una exaltando lo positivo del cambio de actitud del alcalde, como lo comenté en un par de ocasiones en las redes este año venía con una actitud conciliadora, humilde y hasta respondiendo a las dudas que presentaba de algunos trinos. Pero como varias cosas en está Alcaldía, mucho anuncio, mucha pintura y hueco en su estructura.
Empecemos por su bodega de Twitter, la bodega la componen perfiles falsos y contratistas o funcionarios de la Alcaldía, son muy fáciles de identificar, la mayoría los crearon desde octubre del 2020, hay de varios tipos, los que se dedican a enaltecer, felicitar y compartir todo lo que diga el alcalde (acá están los funcionarios y contratistas) y los que se dedican a insultar y a acusar a cualquiera que critica. De estos últimos yo personalmente he sido un objetivo. Entonces el alcalde públicamente es amor y paz, pero por debajo ordena a sus “bestias” que ataquen.
Pero esa actitud de matón achapado no es nueva, recuerden el 6 de noviembre del 2019 cuando Matilda anuncia su retiro del gabinete por: “No comparto la forma en la cual el alcalde lidera y trata a su equipo de trabajo”, ahí no dijo nada; más adelante cuando la funcionaria en este periódico dijo: “Él tiene que aprender a relacionarse con el mundo de forma no violenta”, él salió en redes con un discurso conciliador frente a ella, pero al parecer por debajo envío a los concejales de su coalición a atacarla en público.
Aunque antes de ser alcalde matoneaba de frente, el 27 de noviembre del 2018 el partido de la U emitió un comunicado donde “rechaza enfáticamente el maltrato del que fue víctima la única mujer concejal de Manizales, (…) por parte del Partido Verde en cabeza de su líder y concejal, Carlos Mario Marín” también en diciembre del mismo año discriminó al concejal Torregoza cuando dijo: “Por lo siguiente, decirle al alcalde que yo no acepto costeños como interlocutores”.
Y este este año se le cayó rápido la mascara y volvió a sus antiguas andanzas, la semana pasada circuló un video donde el alcalde aprovechó el poder que le daba su cargo, un megáfono y su sequito de aplausos para humillar a una joven usando la situación por la que pasa su familia. Y no, no importa el apellido de la persona, no importa si ella le dijo algo antes, el alcalde aprovechó su situación de poder para humillarla en público.
Parte de los anuncios de este gobierno es luchar contra los poderosos, el machismo, empoderar a las mujeres, apoyar a los jóvenes y trabajar por la salud mental, en esos 20 segundos él representa todo contra lo que dice luchar. ¿El video deja en evidencia que es fachada?
Yo no apoyo la revocatoria, mucho menos a su vocero. Pero definitivamente estoy en contra de que cualquier individuo abuse de su situación de poder para humillar a otra persona, más aún si es un hombre a una mujer.
¡Los hechos hablan! y le dan la razón a Matilda, el alcalde es un matoneador.
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