Juan Camilo Arroyave


Estos días de elecciones a Cámara y Senado, además de decidir por los candidatos a la Presidencia de algunos sectores políticos a través de las consultas, muchas son las reflexiones, opiniones y emociones que nos terminan confundiendo sobre la mejor alternativa, en un momento en el que los niveles de descrédito y desaprobación de la clase política son bastante elevados.
Si revisamos unos años atrás, los discursos que ganaron fuerza en las elecciones regionales de 2019 cada vez cuentan con menos respaldos evidenciados en los bajos niveles de aprobación que hoy presenciamos, especialmente en algunas alcaldías de ciudades capitales. Ese desgaste, en parte agudizado por la pandemia, en parte por la toma de malas decisiones, ha sometido a partidos y movimientos alternativos a discusiones que terminan minando la credibilidad ganada. Hoy por hoy, por ejemplo, se espera un repunte (sobre todo en ciertas regiones) de las fuerzas políticas denominadas como tradicionales, pues son estas las que muchos aseguran serán las primeras en ocupar las curules de Cámara de Representantes, como es el caso de Caldas, pese a las noticias recientes en que el máximo dirigente del liberalismo en la región, Mario Castaño, está inmerso en un escándalo de corrupción de grandes magnitudes. En ese aspecto, nuestra cultura política sigue siendo deficiente y pocas veces castiga a quienes no merecen asumir las máximas “dignidades” del Estado.
También habrá que mencionar que los límites ideológicos en política cada vez se desdibujan más. Siguiendo con el ejemplo del departamento de Caldas, se observa que los otrora alternativos son los candidatos, o los aliados, de quienes tildaban como tradicionales en contiendas pasadas; y viceversa. Este asunto es tan inquietante, que hoy se escucha en diferentes sectores que la política ya no es un tema de partidos y colores, sino que se debe hacer entre personas o amigos; o con la familia. Caudillismos y cacicazgos que se venden como proyectos prometedores y a largo plazo, pero nada de eso. Todo cambia según las circunstancias. “La política es dinámica”, reza el dicho, y así lo analizamos hace unos días en En Minutos Podcast.
La encuesta Polimétrica, de Cifras & Conceptos, entregó hace pocos días algunos resultados en los que incluyó un apartado sobre cultura política. En uno de estos preguntó por el nivel de conocimiento y decisión que a la fecha tienen los electores en las regiones de Colombia. En materia de conocimiento, solo el 47 % manifestó conocer los candidatos a Senado, y el 41 % dijo conocer los de Cámara. El remate de esta campaña será la oportunidad para que los candidatos hagan cualquier tipo de estratagema que permita ubicarlos en las mentes de los electores. Seguramente será una guerra sin cuartel.
Pero no solo es estar bien ubicados, sino convencer. Ahí parece que la tarea tampoco ha sido certera por parte de muchas campañas. Frente a la decisión de por quién votar, el 37 % dijo que ya lo hizo, mientras el 41 % ya se definió con respecto a la Cámara. Porcentajes bajos de decisión que esperemos no se reflejen en altos niveles de abstención. Las autoridades deben estar vigilantes ante los delitos electorales y las irregularidades que se puedan presentar en las 8 horas que estarán habilitados los puestos de votación.
Finalmente, sobre las consultas interpartidistas también se indagó. El 65% de las personas encuestadas aún no ha decidido por quién votarán en dichas consultas, aunque algunos candidatos han obtenido unos resultados favorables en otras encuestas. Si su interés es apoyar a alguno de los candidatos que hacen parte de las 3 consultas interpartidistas, no olvide solicitar la respectiva tarjeta electoral mañana ante los jurados.
Siempre he tenido clara que mi labor, ya sea como ciudadano o como experto: promover el voto informado. Es fundamental la actitud crítica y vigilante del ciudadano al momento de elegir a sus representantes y mandatarios, a pesar de existir muchos vacíos conceptuales y una profunda desconfianza que cada vez más tensiona la relación entre los electores y la clase política.
Creo que los ciudadanos no deben olvidar que la clase dirigente tiene la tarea de tomar decisiones clave para el presente y futuro de las sociedades. No tragar entero es la mejor manera de asumir una postura responsable sobre la política, apoyando discursos genuinos, diferentes, y estando alerta a aquellos que buscan instrumentalizar el trabajo histórico ganado por algunos segmentos, como ocurre en muchos casos con los jóvenes o aquellos que se apropian de la bandera de la lucha contra la corrupción.
Elegir un nuevo Congreso y manifestar el apoyo a un precandidato presidencial será el resultado de la jornada de mañana. Esperemos, por el bien de la región y del país, que esta sea una decisión informada.
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