Jorge Arturo Espejo Rivas


Carlos Mario Marín es consciente de la herencia que le dejaron los que fundaron y desarrollaron a Manizales como una ciudad diferente, más culta, más equilibrada en su economía, mejor cimentada y más bella que muchas otras capitales departamentales.
En su visión de líder joven y alternativo se reta así mismo, a su equipo de gobierno y a los manizaleños para volver a ser grandes. Propone metas ambiciosas cuidadosamente estudiadas durante años y por lo tanto posibles, pero siempre paralizadas por turbios intereses.
Por ejemplo, las líneas de cable aéreo para mejorar la movilidad urbana. Ese sistema hace parte de nuestras más antiguas tradiciones y los manizaleños de hoy no seremos menos que los que construyeron el cable más largo del mundo en los años 20. El alcalde y su administración pondrán a Manizales a moverse por el aire.
El Sistema Estratégico de Transporte se implementa. Los estudios demuestran la inaplazable necesidad de hacerlo operativo, pues se requiere por la salud del aire y el bienestar general. También impulsará el desarrollo de la zona franca comercial logística e industrial en el Kilómetro 41.
Es indispensable devolverle la salud a la maltratada empresa de Aguas de Manizales, a la que se le colgaron todo tipo de proyectos que nada tienen que ver con su misión social y empresarial como hacer miradores, modernizar vías, tumbar árboles, comprar esculturas de fibra de vidrio o construir adefesios arquitectónicos con el pretexto del paisaje. Su obesidad es crítica. Puestos, contratos, estudios, ascensos inmerecidos, despilfarro y desorden. Por eso requiere una cirugía inmediata.
Peor es el caso del llamado Macroproyecto de San José saqueado, abusado, drenado y moribundo. Ni hablar de la martirizada People Contact. Allí se administró con deslealtad increíble, con cinismo burlón, con saña e irresponsabilidad. Jugaron con los puestos y salarios de miles de sus
empleados mientras sus administradores se pagaban sueldos de faraones y se dedicaron a planear su saqueo en los campos de golf del Club Manizales.
En todo el Municipio se encuentran estos desastres porque ese es el modelo de gobierno y de política que se impuso en las pasadas administraciones. Los manizaleños elegimos al alcalde Marín con muchos votos para construir lo prometido, para corregir el torcido rumbo de la administración y reconstruir las empresas de su patrimonio que le han dado en el pasado prosperidad, bienestar, progreso y orgullo a esta ciudad erguida y luchadora.
Es lo que Carlos Mario hace y eso sangra a los corruptos, a los desleales, a los que traicionaron con una carcajada el juramento de su posesión.
Su lucha contra la muerte, la infección… Su compasión por los que sufren y por los débiles, el comprender oír, asesorarse y decidir en esta terrible emergencia arroja un resultado magnífico, medible en el bajo número de contagiados en el número de vidas que él y su equipo han sabido proteger.
Este Alcalde ha logrado informar, educar y comunicar a los ciudadanos la estrategia de la lucha contra la enfermedad usando de manera inteligente y novedosa los canales de comunicación de masas. Los ciudadanos le creen y siguen sus instrucciones de protección y bioseguridad. Su programa en Telecafé es un modelo de seriedad y rigor. Comunicar con verdad, claridad y contundencia hace parte de las armas de defensa contra el coronavirus. Eso les duele a los derrotados, a los que Manizales rechazó por sus conductas, a los malos perdedores, a los que la bilis de su estómago les ciega.
Manizales sabe quiénes son y su veneno no ensuciará la labor de un buen alcalde.
Cuando termine este período de gobierno
Manizales será Más Grande.
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