Jhoana Patiño


Hace algunas semanas caminé por la carrera 23, y entre la esquina del Parque Caldas y la del Palacio Arzobispal conté 15 mujeres venezolanas, seguramente no las vi a todas. Estaban sentadas en los andenes, recostadas a los semáforos o paradas en algunas esquinas; junto a ellas habían niños y niñas muy pequeños, incluso de brazos. En algunos casos los niños portaban carteles en los que leían frases como: “Somos venezolanos, tenemos hambre, ayúdenos por favor. Dios los bendiga”.
Casi todas las mujeres que encontré a mi paso tenían una bolsa de dulces para vender. Durante los últimos quince días comí más dulces que en toda mi vida; así conocí a varias venezolanas que compartieron su historia, y me mostraron una realidad que muchos aún no han querido ver, pero también me ayudaron a sentir el valor y la fuerza femenina ante situaciones tan duras como la migración.
Margarita Mendoza es una de esas mujeres; se presentó como oriunda del estado de Portuguesa; madre de 5 hijos y abuela de dos niñas. Según me contó con voz entrecortada, hasta hace 5 años ella y su familia ¡vivían! con dignidad. Su esposo era conductor, sus hijos estudiaban, ella trabajaba en las labores de cuidado familiar y todos los días tenían tres comidas en su mesa; pero desde hace 5 años la situación económica en el país empeoró y el dinero perdió su valor. Su esposo se quedó sin empleo, y de repente y sin saber bien por qué, su familia y miles más, pasaron a ser –sobrevivientes-que solo comían una vez al día.
Despertados por la extrema precariedad y motivados por cientos de compatriotas que decidieron marcharse, entre ellos, su hijo mayor, quien fue el primero de la familia en llegar a Manizales en el 2018, Margarita y su esposo viajaron a Colombia a buscar un futuro mejor. Pese al dolor y al miedo, dejaron a sus 3 hijos menores al cuidado de la madre de Margarita, y junto a su nuera, sus dos nietas pequeñas, una amiga y dos personas más, emprendieron el viaje.
El 22 de abril llegaron a la frontera colombiana en bus. No tenían más dinero, ni documentos, así que debían cruzar por trochas, y luego caminar más de 10 días. Lloró al recordar que en esa caminata padecieron frío, hambre y miedo, pero dijo con firmeza que, aunque sus pies estaban destrozados, el recuerdo de sus hijos la sostuvo firme. Según sus cálculos, se toparon con más de mil personas, en su mayoría mujeres y niños. Muchos dormían al borde de la carretera o donde los vencía el cansancio.
El 5 de mayo del 2019 llegaron a Manizales con la esperanza de encontrar un empleo digno que les permitirá hacer envíos quincenales a sus hijos. Durante las primeras semanas su esposo encontró empleo en una finca cafetera con un jornal de $120 mil semanales, con ello pagaban $15 mil diarios por alojamiento y gastaban unos $20 mil semanales en comida, por tanto, el ahorro para sus hijos era escaso. A la fecha solo han podido mandarles $70 mil pesos.
A los quince días de haber conseguido el trabajo, su esposo fue despedido por no tener documentos para trabajar. Margarita logró que la contrataran en un restaurante en el que le pagaban $28 mil por 10 horas de trabajo; pero, un mes después el restaurante fue vendido y sus nuevos dueños no la contrataron. También intentaron vender aguacates y fresas, pero no lograron recuperar la inversión.
Desde hace un mes y medio Margarita sale todos los días a las 8 a.m. y hasta las 6 p.m. a vender galletas por la Avenida Santander. Con los ojos llenos de lagrimas asegura que salir a vender dulces es casi pedir limosna, que no es fácil estar todo un día en la calle a sol y agua. Al final de su relato dijo: “lo único que pedimos es una oportunidad, un trabajo digno, que las personas y el gobierno de la ciudad nos den la mano de corazón, no con limosnas, sino con trabajo bien pago, donde no nos exploten por nuestra necesidad, ni se aprovechen porque somos mujeres”.
Al oírla me fue imposible no preguntarme ¿cómo ve el gobierno local a estas personas?, más allá de un censo, un par de brigadas de salud o un proyecto de fondo económico para apoyar a los migrantes, ¿cuáles son los programas sociales, económicos y culturales que el gobierno local ha desarrollado para estas personas?
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015