Jaime Enrique Sanz Álvarez


Pasaron las elecciones regionales y, frente a los resultados, su evaluación. Triunfos y derrotas, cantadas unas y otras inesperadas, bueno, también según el cristal con que se mire. “En este mundo traidor todo es verdad o es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”, como decía Campoamor. Es así como se escuchan distintas conclusiones:
1. Que el gran derrotado es Uribe, cuando él no fue candidato, tal vez podría aceptarse la referencia a candidatos de Uribe, pero lo eran del Centro Democrático, se trata de propinarle a Uribe derrotas en cuerpo ajeno, para anteponerlas a los triunfos logrados directamente. Para el efecto tratan de darle a unas elecciones regionales o locales carácter de nacionales efectuando sumas o porcentajes imaginarios. En cambio sí puede decirse que, en Caldas, como ocurrió en otros lugares por distintos motivos locales, el CD fue derrotado. Es un hecho manifiesto que de pronto reposa en hechos también evidentes, como la alianza pactada, supuestamente para arrasar pues se trataba de unir dos grupos localmente poderosos, pero en esa unión no valen los resultados anteriores logrados por cada grupo por separado, ni incluso enfrentados. En ocasiones resulta que los elementos se repelen y puesto que se trata de listas separadas cada elector escoge, yo por ejemplo voté para gobernador de acuerdo con la alianza, y no por el candidato a alcalde y, desde luego, algunos o muchos hicieron lo mismo o lo contrario, esto es, que esta clase de unión no funciona. Si se tratara de una sola lista A para presidente y B para vicepresidente los que gusten de uno y otro votarán, pero si van en listas separadas, es un tiro al aire.
2. Que la polarización trajo como consecuencia la proliferación de grupos independientes o candidatos por firmas que logran canalizar el hastío por los enfrentamientos, es también un hecho evidente, aun cuando luego resulta que detrás de los candidatos están políticos con algún arrastre o gobernantes salientes.
3. Que la juventud pide el cambio es algo que siempre ocurre, así el cambio no siempre aparezca, cuando lo hace es bienvenido, es deseable, pero no abrupto. Que los jóvenes se lancen es un buen síntoma, ahora les toca a los millennials, los nacidos entre 1980 y el año 2000, no se trata solo de los candidatos también los electores (entre 20 y 40 años), en ambos factores en pocos años serán mayoría. Cada vez mejor preparados para gobernar.
4. Que las encuestas fracasaron es una afirmación que casi siempre se hace cuando las enfrentan con el resultado final, porque las primeras reflejan un momento anterior sobre factores sujetos a cambio, pues se trata de medir elementos tan difíciles como el comportamiento. En ocasiones como reacción al resultado señalado con anterioridad. Yo no dudo que Galán sí encabezaba la encuesta en la recta final, como no dudo que tal resultado previo motivó la reacción final de López. Las encuestas además pueden hacerse o, mejor, construirse con un fin premeditado de arrastre o de desaliento, una especie de “fake news” con la que se busca crear una realidad distinta o interesada. Sin olvidar que quien pregunta puede inducir la respuesta. Al respecto cuentan que una vez un franciscano le preguntó al papa ¿Su santidad, mientras rezamos podemos fumar? Por Dios, hijo, respondió el pontífice “Cómo puedes mezclar un acto sagrado con una frivolidad”. Un jesuita más listo le preguntó: ¿Su santidad mientras fumamos podemos rezar, y el papa respondió: “Desde luego, el rezo viene bien cuando lo deseemos” .
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