Jaime Alzate


Hace mucho no veíamos una campaña presidencial más adelantada, ni con ganas de ser tan voluminosa, sobre todo por el número de aspirantes que están lanzándose y que se sienten sentados en el solio de Bolívar.
Los partidos ya tienen listos sus candidatos, aunque el ambiente indica que los electores no están muy dispuestos a salir a votar, y por el contrario se nota un desgano general, después del fracaso que sentimos con el mandato de Santos, quien va a salir en el mayor desprestigio que haya sufrido presidente alguno.
A pesar de que todavía falta más de un año para ir a las urnas, voy a hacer un listado con los posibles candidatos hasta el momento, para que en mayo de 2018 veamos si estamos más o menos enfocados.
Comencemos con Vargas Lleras, quien hasta hace poco parecía tener el sartén por el mango. Lamentablemente su petulancia y subida de lote, adicionada con coscorrones a un guardaespaldas que lo que hacía era protegerlo, le disminuyó su prestigio a tal grado que las encuestas de esta semana le bajaron un 20% de favorabilidad. Ahora está agarrado con el alcalde de Barranquilla, el delfín Char, y meterse a pelear con esa familia es llevar las de perder. Difícil recuperar su prestigio.
Humberto de la Calle ya se lanzó al ruedo, pero lo de Odebrecht lo puso en la cuerda floja. Estamos pendientes de sus explicaciones, de las cuales depende su futuro. A pesar de ser el mejor candidato, hasta sus copartidarios le han puesto una interrogación.
Jorge E. Robledo es el mejor parlamentario que tenemos y ha recogido una apreciable cantidad de votos, pero eso de ser en el célebre Doctor No, es un pesado lastre en un país donde anhelamos algo de optimismo después de lo que nos ha tocado sufrir.
Alejandro Ordóñez es un estadista y su personalidad refleja un hombre que sería capaz de amarrarse muy bien los pantalones para manejar un país que quién sabe cómo nos van a dejar de descuadernado los bandoleros. Con él tendríamos un alto margen de seguridad.
Marta Lucía Ramírez, mujer de gran personalidad demostrada cuando fue ministra de Defensa y tuvo que manejar con mano dura no solamente el estamento militar, sino a los mismos bandoleros a quienes controló con éxito.
Juan Lozano. Por ahí le está haciendo guiños el Dr. Uribe y a fe que sería un buen candidato, tanto por su rectitud, como por su profunda honradez y conocimientos.
Clara López. No estoy de acuerdo con quienes desde el Polo Democrático le han dado vueltas a su postulación, con tal indecisión que están desbaratando un partido de izquierda que merecía mejor suerte.
Carlos Holmes Trujillo. Como decían de su padre: es un orador prodigioso, lástima que refleje tanta política en su sangre, pero es de los mejores estadistas de la lista. Uribe lo tiene muy adentro del corazón y de pronto da una sorpresa.
Luis Alfredo Ramos. Si el próximo lunes una de las cortes lo exonera de cargos con los cuales fue inocentemente culpado va a volver a jugar en las ligas mayores, porque las votaciones que siempre ha sacado en Antioquia son muy respetables.
Iván Duque. Su padre decía que él no había nacido "para ser elegible sino para ser nombrable" y ocupó muchos cargos públicos, pero a ninguno fue elegido. De golpe el hijo le heredó esta cualidad.
A los demás los veo muy lejos de cualquier posibilidad, y serían Mauricio Cárdenas, Juan Manuel Galán, Juan Fernando Cristo (sobre todo por el estigma de Samper), Claudia López y por último y también de última, la inefable Piedad Córdoba.
P.D.: Las mujeres sienten pasión por las matemáticas. Dividen su edad por la mitad, duplican el precio de su ropa, y siempre suman por o menos cinco años a la edad de su mejor amiga.
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