Jaime Alzate


Pasa rápido el tiempo y se respira un ambiente de mayor tranquilidad política que en pocos días nos ha venido inyectando el presidente Duque. Este joven mandatario ha creado a su alrededor una especie de cortina protectora contra las bandadas políticas que veníamos sufriendo por la atmósfera pesada que se sentía hasta en los más lejanos rincones de la patria. Todavía estamos lejos de recobrar la perdida calma, pero tenemos confianza en que las cosas van camino a mejorar, porque cuando a una angustia permanente se le añade una buena cantidad de optimismo y buena voluntad, todo progresa.
Muchos mantenemos una gratitud profunda por el expresidente Uribe, quien logró, después de una faena de patriotismo detener la cabeza venenosa de la hiedra de los bandoleros malhechores que tanto daño nos han hecho, y que desafortunadamente todavía reaparece con frecuencia entre los pajonales. Veremos qué tan fuerte será este gobierno para enfrentar los guerrilleros desalmados que aún quedan, especialmente los que no demuestran voluntad de paz, como el sangriento Eln y los bandas criminales, que junto con los clanes del golfo y los bandidos comunes, se dedican a atacar cobardemente a inocentes campesinos, las persona que más han sufrido el azote de la violencia en nuestra historia. Ese será el mayor reto que tendrá que enfrentar el nuevo gobierno.
Pero no solo a la violencia deberá combatir el gobernante. Los agricultores que le arrancan su sustento a las entrañas de la tierra con esfuerzos inmensos, y que casi siempre terminan en manos de quienes manejan el mercadeo del campo, están sometidos a enormes sacrificios. La agricultura es en Colombia una de las formas más seguras de quebrarse, y es por eso que la trágica plaga de la cocaína es y seguirá siendo el peor enemigo de la moderna civilización. Será muy difícil que aún las grandes potencias puedan enfrentarse a las mafias, que a pesar de no tener educación, con base en su zagacidad, su astucia y la poca importancia por la vida ajena, terminan siendo los dueños de imperios del mal contra los cuales es muy poco lo que han podido hacer los gobiernos del mundo.
El panorama, a pesar de que a ratos nos brinda destellos de luz, sigue siendo oscuro, pero tenemos que mantenernos monolíticamente unidos para volver a vivir en paz.
P.D.: El alma nace vieja y se va volviendo joven. Esa es la comedia de la vida. Y el cuerpo nace joven y se va volviendo viejo. Esa es la tragedia de la vida.
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