Jaime Alzate


En el mundo abundan personas a quienes sus conciudadanos, con razón o sin ella, con solo verlos sienten rechazo, formando una barrera que impide cualquier tipo de atracción.
Ahora, con las relaciones internacionales en un grado de peligrosidad como hace años no sentíamos, el mundo está reaccionando contra la desagradable forma de ser y actuar del presidente Trump, quien ha logrado, en forma increíble, convocar en su contra inclusive a sus mejores amigos, por la forma despótica y cruel con que está tratando a los inmigrantes a su país, separándolos de sus pequeños hijos en forma inhumana, haciéndonos recordar los infames crímenes del salvaje Adolf Hitler.
Actuando como payaso de circo malo tiene al mundo en remojo, y pasado más de un año de su posesión, nadie se explica qué pudo suceder para que los gringos con su mentalidad rectilínea, trastabillaran de una manera tan vergonzosa y lo eligieran como su mandatario, a pesar de que sus actitudes durante la campaña no presagiaban un futuro favorable.
Otro personaje que camina por el mismo sendero es el presidente de Corea del norte, Kim Jong-un, quien aunque puede estar cambiando de mentalidad, muchas veces nos ha puesto en vilo a punta de amenazas con sus peligrosos juguetes nucleares, que parece le brotaran de las entrañas de la tierra.
Estos son solo dos ejemplos de individuos repulsivos y extravagantes que están marcando una pauta de temor, que ponen a pensar lo que hubiera pasado si, como sucedió a principios de los años 50, en lo que se llamó la crisis cubana, al presidente Kennedy se le hubieran aflojado los pantalones y no hubiera reaccionado con el valor que lo hizo, obligando a Nikita Krushev a retirar sus ojivas nucleares del territorio cubano, las que estaban montadas a solo 74 kilómetros del territorio continental estadounidense, y cuyo peligro hizo temblar hasta el más valiente.
La última grosería de Trump fue la orden de no izar la bandera de USA en honor del senador McCain, uno de los hombres más patriotas que haya tenido este país y quien, si no hubiera sido por un mortal cáncer hubiera sido presidente de la gran potencia. Finalmente dio la contraorden, pero ya el mal estaba hecho. Ahora crece el rechazo general de la opinión, y las dudas de que pueda terminar su mandato.
El mundo está muy enredado; desde paisitos como Nicaragua, hasta monstruos como algunos países del Medio Oriente, muchos tienen a su loquito a la cabeza de su gobierno. De esos orates estamos llenos, empezando por nuestros cercanos vecinos.
P.D.: La vergüenza es esa rara sensación que tienes cuando consideras la opinión que tu mujer tiene de ti y piensas que está en lo cierto.
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