Jaime Alzate


El mundo se está volviendo una mezcla de ideologías de todos los matices que nos están llevando a una desorientación total, con el correspondiente peligro de tener que vivir en medio de desórdenes ideológicos muy confusos, en los cuales cada partido político y cada individuo tratan de hacer lo que les venga en gana, incrementando las crisis que nos tienen al borde de un abismo.
Nuestro descuadernado país no sale de una tragedia por lo que ha sido imposible controlar, porque no tenemos una disciplina que nos obligue a mantener la meta de acatar la ley y el orden, como lo exige una democracia bien cimentada, y que no esté empapada en la podredumbre en que nos sumergimos, despreciando a los gobernantes pulcros que son la base necesaria para progresar, y que podamos, como en los países civilizados, tener a la justicia y el bienestar como las directrices que orienten nuestro actuar.
Desafortunadamente nosotros ni nuestros cercanos vecinos hemos logrado un objetivo invaluable, y es la disciplina que tenemos que buscar como baluarte para alcanzar la tranquilidad que merecemos.
Pongámonos como ejemplo nuestra situación política. No ha tenido tiempo de comenzar a gobernar el presidente Duque, cuando ya le tienen armada toda la tramoya los mismos políticos y malhechores de siempre, poniéndole zancadillas con malignidad y atacando a indefensos campesinos, secuestrando y sembrando el terror.
Algunos amigos me critican, a ratos, porque dicen que me vuelvo repetitivo en los temas contra el tirano Maduro. ¡Claro que sí! ¿Cómo no vamos a insistir ante la tragedia de un país rodeado de semejante desgracia? ¿No nos damos cuenta de que toda esa miseria y esa hambruna también amenazan a nuestra patria? ¿No estamos viendo que por esa catástrofe en el patio de nuestra casa estamos muy cerca de pasar por lo mismo?
Por fortuna, a pesar de nuestra cercanía, nuestra forma de ser es diferente a la de los venezolanos, porque ellos estaban acostumbrados a una vida más fácil que les proporcionó la abundancia del petróleo, y nosotros teníamos que ir a buscar el sustento en esas tierras que entonces fueron generosas. Nadie pensó por un momento que la vuelta que nos dio la vida iba a ser tan dolorosa para los bolivarianos.
P.D.: Una esposa le crea a uno una gran cantidad de problemas, pero estos son peores cuando se trata de una mujer que no es su esposa.
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