Guido Echeverri


Sin duda la sensación más agobiante que nos embarga por estos días es la incertidumbre. No tenemos certezas; el futuro, ni siquiera el de corto plazo, se ve nítido en algún horizonte de tiempo, los cálculos son confusos y pareciera que una neblina de dudas lo cubre todo.
La organización social, el Estado, las reglas de juego, las instituciones, son algunas de las herramientas que la cultura humana ha creado para vencer la incertidumbre, conseguir seguridad y tener confianza.
Cuando no hay clara percepción de los tiempos por venir, la gente se paraliza, las organizaciones esperan, la sociedad pierde dinámica y capacidad de reacción. La incertidumbre nos provoca miedo. Para los escépticos la mayor incertidumbre es morir: no está claro qué viene después. La incertidumbre no es una sensación agradable, nos descoloca, nos preocupa.
Las instituciones modernas son un paliativo contra la incertidumbre: nos convocan a jugar en un escenario con reglas preestablecidas, (no hay tributos sin representación). El progreso, la ciencia, el desarrollo nos sugieren más certezas que el atraso y la ignorancia.
Esta crisis se nos vino encima con una enorme carga de incertidumbre: no tenemos claro el origen de la pandemia, las características del bicho no son precisas todavía, ¨no sabemos si ya ha mutado o si va a mutar… ni por qué afecta más a los hombres que a las mujeres. Ni cuáles son los determinantes que hacen que dos personas de características semejantes -jóvenes, sanas, sin patologías asociadas- desarrollen formas opuestas de la enfermedad, leve una, grave y mortal la otra. Ni por qué los niños casi nunca tienen formas graves de infección. Ni si los enfermos curados siguen transmitiendo la plaga, ni si quedan realmente inmunizados…¨ (Ignacio Ramonet, Director de Le Monde Dipomatic, pág. 12, 29 de abril, 2020)
Nadie tiene una idea precisa de las dimensiones del cataclismo; nunca se había visto la economía de todo el planeta parar en seco. Como dice el mismo Ramonet: “A estas alturas, ya nadie ignora que la pandemia no es solo una crisis sanitaria. Es lo que las ciencias sociales califican de hecho social total, en el sentido de que convulsa el conjunto de las relaciones sociales, y conmociona a la totalidad de los actores, de las instituciones y de los valores…”
La catarata de noticias sobre la pandemia y el casi infinito número de fake news que circulan por las redes sociales acrecientan la perplejidad, y el estupor.
No tenemos la certeza de que habrá seguro y rápido una vacuna y no sabemos la letalidad real del virus. ¨La razón por la que los gobiernos son tan cautelosos es la incertidumbre. Lo que hacen los gobiernos es apoyarse en una interpretación pesimista de la situación porque es demasiado arriesgado asumir un escenario optimista”. (Markus Gabriel, filósofo alemán, director del Instituto de Filosofía de Bonn, en entrevista a El País, abril 2020)
Hasta ahora parece que la postura de los pesimistas tiene más reconocimiento y aceptación. Su decisión deviene en buena parte, ojalá, de los datos y análisis de la comunidad científica. Y ya se sabe que los científicos dudan, manejan por esencia cierta dosis de escepticismo. Estos son los pesimistas
responsables.
Hay también optimistas irresponsables, Trump, Bolsonaro, López Obrador, Orbán, a quienes uno esperaría que la historia, la justicia y la democracia les cobren esa actitud que por ahora sigue causando muchas muertes, mucha desolación y mucho dolor.
En Colombia es claro que nuestros gobernantes, desde el presidente de la república hasta los mandatarios regionales y locales, se ubican en la categoría de los pesimistas responsables.
También es cierto que algunos o algunas tienen una visión más escéptica de la situación. Pero hasta ahora han sabido solventar sin mayores traumatismos las diferencias nacidas de sus particulares apreciaciones sobre la crisis y la manera de irla superando.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015