Guido Echeverri


El Laboratorio por la Igualdad y el Desarrollo Sostenible -LIDES-, en cuya creación he participado, le envió hace algunos días una carta al presidente Duque, donde le manifiesta que si bien es cierto ha apoyado buena parte de las acciones adelantadas por el gobierno para intentar superar la crisis, considera que los recursos asignados son insuficientes tanto por su cuantía como por su alcance, dado que no se ha llegado a todos los sectores urgidos del apoyo estatal, y solo se ha compensado una parte de los ingresos perdidos.
Y agrega que uno de los sectores afectados por la crisis que hasta ahora no ha recibido ningún apoyo del gobierno nacional es el de las entidades territoriales, departamentos y municipios, que enfrentan exigencias y dificultades financieras similares a las del gobierno central, pero carecen de la capacidad de movilización de recursos que tiene la nación, e inclusive algunas empresas privadas.
Cita el documento la crisis del año 1999, que se tradujo en una caída del crecimiento del PIB nacional de 4,3%; las dificultades fiscales de ese momento golpearon con especial rigor los ingresos de los departamentos y dieron origen a la Ley 617, tendiente a la “racionalización del gasto público. Desde entonces, “su desempeño y disciplina fiscal han sido ejemplares”.
Así se hayan aprobado casi en su totalidad los planes de desarrollo que se sustentan en un plan plurianual de inversiones también ya adoptado, no hay ninguna duda que los ingresos van a caer en forma dramática, muy por encima de los cálculos iniciales.
Según cifras de la Federación Nacional de Departamentos, se estima que en el mes de abril esos ingresos cayeron en 290.000 millones de pesos, es decir, el 45% frente al mismo mes del año pasado.
A ello hay que sumarle lo que dejarían de percibir municipios y departamentos por concepto de Sistema General de Participaciones que representa el 47% de sus ingresos totales, dado que su base de cálculo y liquidación son los ingresos corrientes de la Nación que se están contrayendo y no se espera que en el corto plazo se recuperen.
En igual sentido las regalías, componente fundamental de las finanzas departamentales se contraerán en un porcentaje superior al 40%.
A las dificultades financieras se agrega el arrebato descentralista del presidente Duque a quien le ha dado en los últimos días por entregarles más y más responsabilidades a alcaldes y gobernadores sobre todo en aquellos asuntos que implican asumir una mayor carga de responsabilidad política. De todas maneras, en el escenario de un caracterizado centralismo, alcaldes y gobernadores tienen que ser funcionales a las decisiones del gobierno nacional así esas decisiones no hayan sido consultadas con ellos.
Entre las propuestas que planteamos en LIDES, destaco tres:
¡. -Devolver al FONPET los $2 billones que el gobierno tomó como préstamo, para que estos recursos sean prestados directamente a quienes los han aportado, es decir, a los departamentos y municipios. 2.- Destinar recursos del FOME para un plan de empleo de emergencia (en obras de infraestructura) que deben ser ejecutados directamente por municipios y departamentos. Y 3.-Asignar a los departamentos y municipios el recaudo del Impuesto Solidario creado por el Dto. 568 de 2020 (gravamen a los salarios de los funcionarios que devenguen sueldos por encima de $10.000.000).
Si como se afirma, una de las cosas que desaparecerán con el fin de la pandemia es el Estado débil, es hora de ir reivindicando el fortalecimiento de las entidades territoriales como presupuesto ineludible de un Estado sólido, más democrático, más eficiente y menos ladrón.
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