Gonzalo Gallo


Estimado Juan José:
Para alegría de muchos aficionados parece que algunas de las empresas nacionales finalmente se han convencido que las corridas de rejones son de la apetencia de un nutrido grupo de aficionados a la Fiesta, razón por la cual al complacerlos programándolas también se hacen ellos mismos un favor pues en sus balances ven reflejado este gusto del público por el arte de Marialba, denominación ésta que procede del portugués don Pedro José de Alcántara de Menezes Noronha Coutinho, IV Marqués de Marialva, el jinete más eximio de su época.
Los taurinos ortodoxos, hoy en su mayoría en uso de buen retiro para fortuna de la renovación que el espectáculo está pidiendo a gritos si lo que se pretende es que perdure en el tiempo, solían llamar, peyorativamente, esta forma de lidiar toros como “el número del caballito”.
Pero con la aparición de brillantes ejecutores de esta disciplina como Manuel Vidrié, Joao Moura padre, Leonardo Hernández, Pablo Hermoso y Diego Ventura, por citar solo a los “fuera de serie”, que imprimieron impresionantes formas en lo que a plasticidad y riesgo se refiere e innovaron en la doma de sus jacas para lograr situaciones, entre toro y caballero, que bien se pueden llamar “de locos” y que jamás se pensó que se pudiesen lograr, salió entonces “de la heladera”, con renovados bríos, el justo y mayoritario reconocimiento al valor, a la gracia y a la destreza que se requieren para ejecutar las modernas suertes del toreo a caballo.
Es así como hoy en día en la madre patria feria o temporada que no incluya corrida o corridas de rejones en sus carteles se considera incompleta, coja y como te decía al principio, de esto no se habían dado cuenta algunas de las empresas colombianas que quizá por posar de ortodoxas, o por no vivir la Fiesta, o por no “estar en la jugada”, se abstenían de programarlas.
En nuestra América taurina inició esta nueva y explosiva era del gusto masivo por rejoneo el “fino cabaleiro”, como diría un portugués, Pablo Hermoso de Mendoza, quien fue un innovador en la manera de rejonear y en la forma de domar sus caballos toreros. Tuvo entre nosotros un exitosísimo cuarto de hora, llenado plazas y abriendo camino para nuevas promesas, hoy grandes figuras del toreo a la jineta, como es el caso de Diego Ventura, actual amo y señor de esta disciplina en España, confirmando sus excelsas condiciones con el corte reciente de un rabo en la Plaza de Toros de las Ventas de Madrid, algo que no se daba desde el veintidós de mayo de mil novecientos setenta y dos cuando Sebastián Palomo “Linares” logró un trofeo similar en ese mismo coso Venteño.
Esperamos entonces que con esta apertura total hacia la corrida de rejones por parte de todas las empresas nacionales y el “destape” como figurón del rejoneo de Diego Ventura, esperamos repito, verlo anunciado en todas nuestras ferias y temporadas, con la seguridad que aparte de colmar los tendidos las veces que se le anuncie hará las delicias de los aficionados que tengan el privilegio de verlo en “vivo y en directo”, porque supongo que el video de la faena “del rabo” de Madrid la han visto y disfrutado los aficionados criollos más de una vez.
Recibe un abrazo de tu amigo. El Fraile.
Añadido: Fracasó en el Congreso el proyecto gubernamental con el que se pretendía prohibir las corridas de toros. No faltaron las voces con posiciones incluyentes, de respeto a quienes piensan y sienten distinto, que acallaron a los dictadorzuelos que esperaban imponer sus gustos y preferencias desconociendo que la soberanía de los pueblos estriba en el respeto de sus costumbres y tradiciones.
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