Gonzalo Gallo


El maestro sufí contaba parábolas, pero los alumnos no siempre entendían el sentido de la misma y uno le dijo:...
- Maestro, tú nos cuentas los cuentos, pero no nos explicas su significado...
- Pido perdón por eso -se disculpó el maestro-. Permíteme que en señal de reparación te invite a un rico melocotón.
- Gracias, maestro -respondió halagado el discípulo.
- Quisiera, para agasajarte, pelar tu melocotón yo mismo. ¿Me lo permites?
- Sí, muchas gracias.
- ¿Te gustaría que, ya que tengo en mi mano el cuchillo, te lo corte en trozos para que sea más fácil comerlo?
- Me encantaría, pero no quisiera abusar de tu generosidad, maestro...
- No es un abuso si yo te lo ofrezco. Solo deseo complacerte. Permíteme también que lo mastique antes de dártelo.
- No, maestro. ¡No me gustaría que hicieras eso!
- Bien, si yo explico el sentido de cada cuento, sería como dar a comer una fruta masticada.
@gonzalogallog
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