Gonzalo Gallo


“A mí, como a todas, me educaron para que me desearan. Para ser bonita, guapa, gustar mucho y meter la tripa ante un hombre.
Me crié en una sociedad en la que yo tenía que gustar muchísimo, pero no podía sentir placer y ser promiscua como un hombre.
El placer no ha sido nunca para las mujeres, pero a cambio sí debemos saber proporcionarlo.
Nos enseñaron a ser concubinas, no a que aspiráramos a ser emperatrices. Los arquetipos condicionan nuestra sexualidad.
A las chicas nos educaron para ser sensibles y, a ser posible, y para adquirir la capacidad para sufrir”.
Esta confesión de una mujer adulta, desnuda tantos vacíos formativos que poco a poco se van eliminando.
Falta mucho, sobre todo en países musulmanes, pero, el cambiar la mujer, el hombre a la fuerza también debe hacerlo o desaparece.
Mujeres nuevas que se aman y hombres nuevos que las valoran y respetan es lo que el mundo reclama.
@gonzalogallog
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