Gonzalo Gallo


En 1705 el marino inglés Alexánder Selkirk, hostigado por un capitán inhumano, pidió quedarse en la isla Juan Fernández del Pacífico.
Lo bajaron a la playa con un cofre, ropa, fusil, hacha, cuchillo, pólvora y otros objetos personales.
Supuestamente avisarían a una fragata para que lo recogiera después, pero ésta nunca llegó.
Alexánder sobrevivió como un verdadero Robinson usando su inventiva y sus conocimientos.
Se alimentó gracias a unas cabras salvajes y usó su ingenio para vestirse y tener donde habitar.
Acabada la pólvora logró hacer fuego con la madera y aprendió a pescar langostas y otros animales de mar.
A los cuatro años dos busques ingleses fondearon cerca, lo rescataron y se enteró de algo sorprendente:
El barco Five Ports, del que se había bajado, naufragó poco después y él, al quedarse, había salvado su vida.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015