Gonzalo Gallo


Un buen número de padres se matan trabajando duro para crear la empresa que sus hijos y/o sobrinos se tiran en un santiamén.
Con el falso lema “que a mis hijos les toque fácil” los miman tanto que al final les toca bien difícil.
No los preparan para trabajar duro y esforzarse y, claro, no pueden valorar lo que recibieron sin lucharlo.
Los padres deben entender que lo regalado no es valorado y que uno solo se aprecia lo que obtiene con dificultad.
Es lo mismo que pasa en el deporte en el que solo triunfa quien es rico en compromiso, resiliencia y disciplina.
Por eso dice un viejo refrán: “Abuelo bodeguero, hijo tabernero, nieto pordiosero”. Tan sabio.
El abuelo se mata cargando toneles en una bodega, el hijo derrocha lo que no trabajó y el nieto pasa necesidad.
“Mi abuelo montó en camello, mi padre en Mercedes Benz y yo el nieto también monto ya en camello”, reza un refrán árabe.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015