Gonzalo Gallo


Hay un texto evangélico en el que Yeshua habla sobre el poder de orar con una fe firme e inquebrantable:
“Todo lo que pidan en la oración, crean que ya lo han recibido y lo obtendrán”. Marcos 11,24.
Esa fe no es muy frecuente porque es habitual pensar que se cree con gran convicción sin que sea verdad.
Por eso el Maestro Jesús en varias ocasiones les dijo estas frías palabras a sus discípulos: “Hombres de poca fe”.
De hecho, son pocos los que cada día refuerzan su fe con oraciones, rituales, lecturas y la comunión con Dios.
Hay quienes todos los días están más de una hora en ejercicios para su cuerpo, y eso está muy bien.
Pero, ¿cuáles son los ejercicios que hacen para su espíritu? ¿Dónde están esos Spas para el alma?
Ojalá este escrito te mueva a dedicarle a tu espíritu un buen tiempo cada día. Ojo: Sabio no es el que sabe, sabio es el que practica.
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