Gonzalo Gallo


A veces de repente pierdes la concentración y te impacientas, lo que te prueba que necesitas cambiar.
Debes dedicarte a mejorar en el arte de la paciencia ya que cambiar un mal hábito toma tiempo y perseverancia.
Elige dejar de lado la premura, aminora la marcha y acepta que lo valioso de la vida no es fácil ni ya mismo.
Si comienzas a sentirte impaciente, detente, respira profundo un buen rato y visualízate en un lugar hermoso y calmado.
Eso aleja las tensiones y funciona mejor si haces consciencia de la amorosa presencia de Dios.
Luego vuelve a la realidad, mira a tu alrededor, piensa en el ritmo que llevas y aprecia el momento.
Cada día dedica al menos unos 30 minutos a relajarte en un espacio tranquilo y ganarás paz interior.
Es mejor si de fondo escuchas melodías relajantes de Deuter, Mike Rowland o Aeoliah. La relajación y la paciencia mejoran tu vida.
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