Gonzalo Gallo


Ver y mirar no es lo mismo ya que mirar es ver con atención. Es algo parecido a la diferencia entre oír y escuchar.
En un mundo tan acelerado y superficial pocos ven y detallan porque es común andar en automático.
Cuando camino con alguien por una ciudad le voy mostrando los árboles y las flores y las personas me dicen:
¡Uy, Dios mío!, llevo años pasando por este lugar, pero solo ahora me detengo a contemplar la hermosa vegetación.
Vemos más fácilmente lo negativo que lo que nos emociona, criticamos un hueco, pero no agradecemos una araucaria o una orquídea.
Existe una especie de miopía espiritual que nos impide admirar todo lo hermoso de la creación y de los demás.
Si eres consciente de esto alégrate porque tu vida se llenará de gozo si te dedicas a mirar y admirar todo lo bello.
Anda por la calle dando gracias a Dios por tantos tonos de verde, colores, formas, texturas; por el azul del cielo y por las nubecitas que vuelan
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