Gonzalo Gallo


Acepta que no eres inmortal y los que amas tampoco, aunque te aferras a ellos como si lo fueran.
Te conviene pensar en tu propia muerte y en la de ellos para que ese paso no te hunda en la mar del dolor. No huyas ante esto.
Es sabio aceptar que tienes fecha de caducidad ya que asumirlo en paz le da sentido a todo lo que haces.
Justo porque vas a morir y no sabes cuándo, es que puedes valorar, cada instante que vives como un don precioso.
Entonces agradeces cada caricia o logro, cada beso, cada encuentro, despertar, sonrisas, alimento o tu trabajo.
Todo es una joya preciosa que debes agradecer, incluso lo que no te gusta, pero te impele a crecer y superarte.
Piensa “puedo morir hoy” y, entonces, ¿estoy amando como debe ser? ¿voy a desperdiciar tiempo causando daño a los demás?
No, mi misión es amarme y amar, es dejar mi espacio y el mundo como un mejor lugar, y ser gentil con todos.
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