Gonzalo Gallo


En el fragor de una batalla un soldado se acerca al capitán al mando en la trinchera y le dice:
- Mi amigo no ha regresado del campo de batalla, señor; solicito permiso para ir a buscarlo.
- Permiso denegado soldado - replicó el oficial -. No quiero que arriesgue usted su vida por un hombre que probablemente ya esté muerto.
El soldado hace caso omiso de la prohibición, sale, y una hora más tarde regresa mortalmente herido transportando el cadáver de su amigo.
El oficial se pone furioso y le grita:
- ¡Ya le dije yo que había muerto! ¡Ahora he perdido a dos hombres! Dígame, ¿valía la pena ir allá para traer un cadáver?
Entonces el soldado moribundo responde:
- ¿Claro que sí señor! Sí valía la pena. Cuando lo encontré, todavía estaba vivo y pudo decirme: “Estaba seguro que vendrías”.
@Gonzalogallog
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