Fanny Bernal Orozco


Fanny Bernal O. * fannybernalrozco@hotmail.com
Muchas veces las personas se levantan con la convicción de que los cambios son necesarios, urgentes, importantes y que estos un día llegarán y para ello confían en otros. Le dejan esa responsabilidad a los demás, están convencidas de que tales transformaciones necesariamente serán ejecutadas por personas consideradas más fuertes, decididas o con más suerte e imaginan que cuando aquellas modificaciones se den, el mundo será diferente, más vivible, digno y tal vez más feliz.
Así viven o más bien sobreviven estas personas, con la ilusión o la esperanza de que sean los demás los que decidan qué hacer, los que asuman compromisos, los que se expongan a las críticas, los que resuelvan los conflictos, en fin, los que desenreden los nudos emocionales.
Haciendo estas reflexiones, encontré esta historia: El Sufí Bayazid dice, acerca de sí mismo: -“De joven yo era revolucionario, y mi oración consistía en decir a Dios, ‘Señor dame fuerzas para cambiar el mundo’. A medida que fui haciéndome adulto y caí en la cuenta de que me había pasado media vida sin haber logrado cambiar a una sola alma, transformé mi oración y comencé a decir: ‘Señor, dame la gracia de transformar a cuantos entran en contacto conmigo. Aunque solo sea a mi familia y a mis amigos. Con eso me doy por satisfecho’ Ahora que soy un viejo y tengo los días contados, he empezado a comprender cuán necio he sido. Mi única oración es la siguiente: ‘Señor, dame la gracia de cambiarme a mí mismo’. Si yo hubiera orado de este modo desde el principio, no habría malgastado mi vida”. De Mello Anthony, Los cuentos que Mello cuenta (Pág 103).
No obstante, hay otras formas de hacer cambios y los más importantes nacen del ejercicio de la voluntad y del discernimiento, del análisis y de la reflexión, del deseo y de la responsabilidad, de la esperanza y de la necesidad de vivir de otra manera, de pasar del pensamiento a la acción y de la queja a la asunción de actitudes proactivas que impliquen creatividad.
Es importante conocer con qué recursos se cuenta y también cuáles hacen falta; a veces se desechan los talentos que se tienen y se dejan de ejercitar esas habilidades. Hacer cambios requiere entrenamiento, confianza, decisión, voluntad, así que entonces, estas no son tareas para dejárselas a los demás, es necesario implicarse, arriesgarse, pues no es posible querer vivir diferente, manteniendo las manos cruzadas.
Hay quienes quieren más árboles, pero no siembran ninguno; dicen que aman las flores, sin embargo cuando las encuentran las pisotean; se quejan por las basuras y tiran las propias a las calles; pretenden que haya paz y se mantienen regando malestar con sus emociones toxicas, en fin, expresan que quieren tener cambios en sus vidas, pero jamás se responsabilizan de asumirlos.
En esas condiciones, los cambios jamás se podrán lograr; recordemos lo dicho por el maestro Sufí Bayazid, en usted está, malgastar su vida pensando en cambiar la vida de los otros, o invertir tiempo y recursos en la suya. Lo anterior es todo un desafío.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015