Fanny Bernal Orozco


Fanny Bernal * fannybernalorozco@hotmail.com
Tener amigos es maravilloso y poder confiar en ellos es mucho mejor. Tener personas queridas para hablar con ellas es una ayuda emocional que le da tibieza al corazón cuando se está afligido y, sobre todo, en ciertos días cuando hay manifiesta presencia de frustraciones, dolor o soledad.
Las amistades no son solo para acompañar en los tiempos dolorosos o desagradables; son también para hacerles partícipes de los días en que la alegría se asoma hasta quedarse. Para compartir el humor, la risa y la alegría, ellos son los principales invitados -más- cuando hay que celebrar los logros y las satisfacciones alcanzadas.
Para tejer una urdimbre sólida de amistad, se requiere enlazar y tejer hilos de muchos colores con respeto, afecto, confianza, cuidado y escucha empática. Es además disponerse para otras personas con entrega, voluntad y responsabilidad.
Las amistades se alimentan a través del tiempo con conversaciones, afecto, cuidado mutuo, empatía, críticas constructivas y, en ese transcurso, se van trasmutando en ese soporte emocional que acompaña y protege, cuando los desafíos de la vida generan vulnerabilidad, decaimiento y fragilidad. Y es que en muchas ocasiones es en los amigos en quienes se encuentran las respuestas a tantos requerimientos e interrogantes que el diario vivir plantea.
Hay amistades mágicas que son como bálsamos que ayudan a cuidar la salud emocional y mental, vienen equipadas con la palabra oportuna, con la risa, con el abrazo protector. Con ellas la vida es más liviana y es por eso que merecen reconocimiento y gratitud.
Con los amigos se habla de literatura, de arte, de cine, de las noticias, del trabajo, de las tristezas, de los desencantos, del cansancio, de las frustraciones, de los sueños, de las ilusiones, del pasado, del presente, del futuro si es que queda… En fin, con las palabras se teje parte de la historia que narran las relaciones de la amistad y la confraternidad.
Cultivar los amigos es un gesto de responsabilidad afectiva que afianza la autoestima y la seguridad personal. Al consolidar las relaciones con las amistades, se previenen respuestas emocionales que pueden afectar la salud mental. Confiar en ellas reduce tensiones, miedos, tristezas, se atemperan el estrés y la ansiedad y a no dudarlo, es posible alcanzar, bienestar y sosiego.
Se ha preguntado usted:
-¿Qué tan buen amigo es?
-¿Es incondicional con su grupo de amigos cercanos?
-¿Se siente orgulloso de los triunfos de sus amigos?
-¿Sabe escuchar sin interrumpir y sin comparar?
-¿Le es fácil ceder la razón a sus amigos queridos?
-¿Qué gestos afectivos ha realizado por ellos?
-¿Qué tanto tiempo invierte en esas relaciones?
-¿Se considera un buen soporte cuando otros lo necesitan?
-¿Sus amigos se sienten felices de compartir con usted?
-¿Agradece la compañía, el tiempo y el afecto recibido?
La generosidad, la solidaridad, la honestidad, la nobleza de corazón, la gratitud, la paciencia, la lealtad, el cuidado y la confianza forman parte necesaria de las relaciones, valores y virtudes sin los cuales no se podrían tejer ni trenzar lazos afectivos y, menos aún, podría anudarse ninguna relación de amistad.
A los amigos, en especial a las amigas, gracias por estar ahí, por existir, por compartir.
* Psicóloga - Docente Universidad de Manizales.
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