Fanny Bernal Orozco


Fanny Bernal * fannybernalorozco@hotmail.com
Varios investigadores han estudiado la inteligencia emocional, entre ellos, el doctor Daniel Goleman (1995). Él la define como ‘la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, de motivarnos y de manejar adecuadamente las relaciones’. Goleman además afirma que el ser humano debe desarrollar ciertas habilidades como la autoconsciencia, la empatía, la auto motivación, el control de impulsos y el optimismo, entre otras.
Abrir la consciencia a estos aprendizajes no solo es una gran ayuda para conocerse, sino que también permite cruzar hacia las orillas de las otras personas con empatía y respeto por las diferencias. De igual manera, contribuye a desarrollar habilidades sociales tan necesarias para entablar cualquier comunicación con otro ser humano.
Una de las premisas más relevantes para el desarrollo de la inteligencia emocional es el conocimiento de sí mismo, el aprender a escuchar las propias emociones y sentimientos y el poder darse cuenta de cómo se reacciona ante determinados sucesos.
Una persona que cultive la inteligencia emocional sabe controlar sus impulsos y regular las respuestas emocionales. Se sirve de esta como estrategia para dirimir situaciones conflictivas, sin los subterfugios o eufemismos que se usan a diario para evadir responsabilidades o llamar la atención.
Entender las emociones y sentimientos de los demás es de los gestos más respetuosos que se pueden dar entre los seres humanos. Caben a propósito las siguientes preguntas:
- ¿Usted sabe escuchar?
- ¿Ha aprendido a estar en silencio para otras personas?
- ¿Mira a los ojos del otro mientras habla?
- ¿Se dispone de manera amable para conversar?
- ¿Guarda su celular?
Aprender a responder de manera asertiva y acertada es otra de las características de la inteligencia emocional. Para alcanzar este logro, es necesario observar, reflexionar, discernir y elaborar las emociones. Es comprender que no hay una emoción que se viva sola y que es, a través de todas ellas, que el ser humano tiene la posibilidad de enseñar, alertar, conocer, acompañar, desahogar, expresar lo que vive en su mundo interno y entender cómo se afecta el mundo externo.
Una persona que no cultiva su inteligencia emocional no sabe escuchar, ni reflexionar, no conoce el verbo ceder y mantiene y cultiva odio en su corazón. Es incapaz de sentir compasión por los demás y sostiene relaciones desde el poder, el miedo, la amenaza.
El mundo hoy está dirigido por personas que no desarrollan su inteligencia emocional. En las relaciones interpersonales e intrapersonales es un recurso que permite fortalecer no solo la comunicación afectiva, también es una fuente de conocimiento para el cultivo de los valores éticos y el crecimiento personal.
La inteligencia emocional es un recurso necesario para afrontar situaciones de ansiedad, estrés o cambios inesperados en el diario vivir. Goleman afirma que el analfabetismo emocional tiene un costo alto en las relaciones y en el actuar de los seres humanos, debido a la forma como muchas personas reaccionan ante ciertas circunstancias.
Al leer las cifras de homicidios, peleas y suicidios en el país; además de lo que la gente escribe en las redes sociales; me surge esta pregunta: ¿Hace falta desarrollar la inteligencia emocional para aprender a vivir mejor?. ¿Usted qué piensa?.
* Psicóloga - Docente Universidad de Manizales.
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