Fanny Bernal Orozco


Fanny Bernal * fannybernalorozco@hotmail.com
Los favores son gestos de fraternidad y apoyo que generalmente se realizan con el fin de beneficiar a alguien que ha pedido ayuda, en medio de una necesidad económica, de tiempo o emocional. Los favores son acciones que fortalecen las relaciones y los vínculos de manera especial, sobre todo, cuando se llevan a cabo en situaciones en las cuales, la vulnerabilidad o la impotencia son inminentes.
Hay personas que solicitan más favores que otras, pero también encontramos individuos que son incapaces de pedir un apoyo, sea cual sea su necesidad. Les da pena, vergüenza, se reprimen o consideran que -a la larga- todo lo pueden solucionar. Hay otros que no lo piensan dos veces y con gran facilidad piden la ayuda cuando lo requieren, sin importar la magnitud de su problema o su carencia.
Encontramos seres humanos nobles y también seres humanos aprovechados, unos respetuosos, otros mezquinos, algunos son gratos y otros creen que el mundo se hizo para ellos. En fin, distintas necesidades, diferentes resultados. Hay continuas quejas de muchas personas respecto a lo que tienen que vivir y soportar luego de haber hecho un favor a alguien cercano.
-“Mi hijo de 43 años me pidió que le sirviera de fiadora para comprar un carro. Me comprometió después de muchos ruegos a que hiciera las gestiones y aseguró que él pagaría las cuotas cumplidamente en el banco. Esto ha sido un calvario, se me acabo la paz. Cada mes es una nueva súplica para que pague, tanto es así que hasta me he enfermado”.
Un acto de amor y de confianza se puede convertir, a corto o mediano plazo, en una costosa respuesta emocional y económica, que en este caso además involucra la salud de una madre que no supo decir NO.
-“Tuve una gran amiga desde la infancia, siempre estuvimos juntas hasta en los momentos más difíciles. El año pasado, cuando me iban a practicar una cirugía, le pedí el favor de que se quedara en su casa con mis dos niños y dijo que no podía. Eso nunca se lo voy a perdonar”.
Hay personas que valoran una amistad de acuerdo con los favores recibidos y juzgan de manera despiadada, si en un momento determinado surge alguna negativa. Ahí, de un plumazo, se borran años de amistad y de compañerismo, lo cual lleva necesariamente a una pérdida, sin que medie una conversación, un análisis, alguna diligencia o acción que permita esclarecer los hechos para mantener viva dicha relación.
Por otra parte, hay seres humanos asertivos que no tienen problemas en manifestar un SI o un NO, cuando las circunstancias lo requieran y no dan espacio a la duda ni a la ambivalencia, lo cual puede ser molesto para las amistades o familiares, que se quedan con la rabia y no hacen el esfuerzo por entender que cada persona es libre para tomar sus propias decisiones:
-“¿Cómo es posible que mi novio me dijera que no se quedaba con mi perro, mientras yo estaba de vacaciones fuera de la ciudad?...ahí me mostró el amor que me tiene. Eso me ha hecho sentir mucha rabia y dolor”.
Estas respuestas provocan algunas preguntas:
-¿El amor hacia los hijos significa siempre decir SI a todas sus peticiones?
-¿Hay abuso de confianza en el caso de este hijo para con la madre?
-¿Decir que no se hace un favor se podría calificar como falta de amor?
-Una madre enferma, una amistad rota, una relación de pareja a punto de arruinarse, etc, ¿son respuestas costosas?
-¿Qué piensan ustedes?
* Psicóloga - Docente Universidad de Manizales.
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