Fanny Bernal Orozco


Fanny Bernal * fannybernalorozco@hotmail.com
El chantaje emocional es una frecuente manera de manipular a otras personas, generalmente, a las más cercanas y queridas. Es una forma de tener y mantener el control, no importa que produzca miedo y una constante sensación de amenaza, desasosiego y ansiedad.
Al chantajista le gusta mostrar su poder y se jacta de él; mientras tanto, la persona víctima del chantaje, vive en un vaivén de emociones perturbadoras que le restan calidad de vida.
La manipulación es el recurso más importante del chantajista. Este se aprovecha de manera cínica y sin contemplaciones de personas débiles y con baja autoestima que son incapaces de hacer contención y poner límites. Son seres que -con gran facilidad- se dejan persuadir, porque quizás consideran que su papel en el mundo es brindar gratificación a quien le está dominando.
Estas acciones pueden ser en principio sutiles y hasta encantadoras y, tal vez por ello, los manipuladores pueden tardar en verse tal y como son en realidad. Simulan amar profundamente, pero son seres posesivos y agresivos. Hacen gala de una falsa ternura, la misma que se acaba tan pronto consiguen sus objetivos. En aras del amor y a través de su invocación, cometen día a día múltiples atropellos.
-¿Y qué pasa por la cabeza de quién sufre los chantajes?
Esta persona puede considerar que: ‘así es el amor’, ‘que tal vez es a ella a quien le falta dar más’, ‘que no vale la pena hacer cambios’, ‘que es la suerte que le tocó vivir’, ‘que la vida es sufrimiento’, ‘que con paciencia seguirá llevando tal cruz’, en fin, son sólo algunas de las frases con las que los afectados justifican el chantaje del cual son objeto.
Cuando está en riesgo la dignidad y el bienestar emocional de un ser humano, es necesario hacer un alto en el camino para analizar y reflexionar sobre la historia construida y cuestionarse acerca del momento en el cual comenzaron estas manipulaciones, lo que ha venido sucediendo desde entonces y hasta qué punto se ha permitido avanzar y deteriorar la salud emocional de quien lo está viviendo.
Hay que tener también claro qué representa la figura del chantajista en el mundo emocional de la persona chantajeada: el padre, la madre, los hermanos, los hijos, la pareja, los amigos, los compañeros, un jefe y qué pasaría si un día se le quita el poder y el permiso para seguir con la manipulación, si se decide a no caer más en las trampas que habitualmente le pone, si se le dice basta a este doloroso juego emocional que hace tanto daño.
Recuperar la confianza en sí mismo, realizar autocuidado emocional, tomar el control de la vida, etc, son gestiones urgentes a realizar, si se quiere poner fin a las relaciones con personas chantajistas.
Ante el valor de alguien empoderado y con coraje para asumir las riendas de la vida, quien ejerce comportamientos chantajistas se detiene, porque solo se alimentan de los débiles e inseguros. Es a través de ellos que puede esconder miedos e imposibilidades, una baja autoestima, inseguridad y desconfianza, todo lo cual usa de forma inadecuada y en vez de pedir ayuda, resuelve disfrazar tales falencias e ir por la vida haciendo daño.
* Psicóloga - Docente Universidad de Manizales.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015