Fanny Bernal Orozco


Fanny Bernal * fannybernalorozco@hotmail.com
El miedo es una emoción que agobia y agota a cualquier ser humano, no solo por las tensiones que produce, sino porque en muchas ocasiones paraliza y nubla la mente, impidiendo clarificar acciones y tomar acertadas decisiones. Es una emoción que al pasar de boca en boca, puede generar múltiples daños, cuando sin razón ni certeza se alarma a toda una comunidad.
Es usado para demostrar poder, sugestionar, engañar incautos y atraer seguidores bajo la excusa de un presunto desastre que en la mayoría de las veces es imaginario. Es un sentimiento que aumenta cuando se cierran las puertas a otras opciones o no se tiene la capacidad ni el interés de discernir la noticia.
En algunas creencias antiguas, se habla de ‘el arte de domar el tigre’, como la estrategia para poner al miedo o a la ira, en su justo lugar y tamaño. Es una habilidad desarrollada por algunas personas que saben de sus beneficios emocionales y físicos.
Para domar, se necesitan varias condiciones: educar, conocer, escuchar, observar, reflexionar, dejar ir, entre otras, y la más importante, viajar hacia el mundo interior para lo cual hay que invertir tiempo y silencio.
Hay miedos paralizantes, miedos pasajeros, miedos que previenen, miedos infundados, miedos transitorios, miedos que surgen como mecanismo de supervivencia y también el miedo que obstaculiza cualquier opción de salir de la oscuridad, como es el miedo a sentir miedo.
Sin embargo, a pesar de ser ésta una emoción tan compleja, que además involucra la salud física y la emocional, no hay que verla como si fuera una enemiga. Es necesario aprender a escuchar los avisos, las noticias, ello ayuda a estar alerta en momentos de peligro y dificultad.
Hay personas que siempre quieren controlar todo lo que pasa a su alrededor y hacen lo posible por disfrazar sus miedos, pero no siempre su poder les alcanza para lograrlo. Vale tener en cuenta que muchos sucesos se pueden salir de las manos y, ante ello, es inútil actuar o ejercer resistencia.
También es necesario anotar que a veces, es a partir del miedo, que la valentía surge con fuerza y coraje para afrontar y entender las reacciones ante las diferentes vicisitudes que se encuentran en el camino.
En ocasiones, el miedo origina preocupaciones y diálogos internos dañinos y enfermizos que arrebatan el sosiego interior. Lo más curioso de esta emoción es que muchas de las imágenes que crea el cerebro de situaciones catastróficas, jamás llegan a ocurrir.
Tenemos por ejemplo que el miedo al fracaso, al olvido, al desamor, a la indiferencia, a la soledad, al silencio, a la vejez, al abandono, a la enfermedad o a la muerte, impiden vivir en el presente y disfrutar en el aquí y en el ahora.
Ahora bien; ¿cómo ayudarse?:
-Aprender a detener los pensamientos y des-identificarse de ellos es una habilidad que se puede lograr para prevenir la ansiedad y el estrés.
-Esforzarse por cambiar la manera de interpretar la realidad.
-Responsabilizarse de transformar las imágenes negativas, por escenas amables y serenas.
-Y, a pesar del miedo, enfrentar lo que haya sucedido.
Estas son entonces algunas maneras para aprender a ‘domar el tigre’.
Psicóloga - Docente Universidad de Manizales.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015