Ernesto Lucena Barrero


La vida está marcada por momentos que dejan en nosotros huellas imborrables, sobre todo los que llevan consigo el sello de la felicidad, la superación personal y los sueños cumplidos. En mi lista de instantes valiosos e inolvidables, además del nacimiento de mis hijas, quedó consignado uno que también marcó un antes y un después en la historia de Colombia, la creación del Ministerio del Deporte.
Justamente hace unos días -11 de julio- conmemoramos el primer año de su creación. Y cada que me refiero a ese acontecimiento experimento una sensación de plenitud y gozo, del deber cumplido. Es la satisfacción de saber que como gobierno hemos estado a la altura de este merecimiento de país; más reconfortante aún es reconocer en el liderazgo del presidente Iván Duque que el deporte no se quedó en el papel como promesa de campaña, sino que además de materializarla, le dio un valor agregado, la convirtió en prioridad.
Ha sido bandera para arropar planes y proyectos cuyo norte es la construcción de país, y nada más propicio que nuestras líneas misionales -el deporte, la recreación, la actividad física y el aprovechamiento del tiempo libre- para lograrlo. Ser el gobierno del deporte pasó de ser una premisa, a evidenciarse en la descentralización del sector a través de la presencia institucional en las regiones -más de 140 municipios capacitados en 14 departamentos del país- a lo largo de estos dos años de administración del presidente Duque.
Entendimos que es en la Colombia profunda donde la presencia del Estado dignifica el papel de la comunidad y propicia un diálogo de doble vía en pro de la participación colectiva como instrumento que permite romper paradigmas, estrechar lazos y trabajar en equipo. Le dimos vida a otra frase que nos identifica: del escritorio al territorio.
Al ser una prioridad, les devolvimos la dignidad a nuestras máximas justas, los Juegos Deportivos Nacionales y Paranacionales, con su realización en Bolívar, en los que invertimos cerca de 77 mil millones de pesos entre infraestructura, logística, organización, transporte, entre otros, porque además de tener la connotación del Bicentenario, eran el punto de partida del Ministerio del Deporte.
Han sido 24 meses en los que hemos puesto en práctica una de las fórmulas de nuestra administración: deporte + educación, con el respaldo a los Juegos Intercolegiados, plataforma de formación integral de niños, niñas y jóvenes, escolarizados y no escolarizados, de todo el territorio nacional. Una apuesta al fomento del deporte, a la equidad como pilar gubernamental.
Encontramos en la economía naranja una oportunidad perfecta para impulsar el desarrollo del país a través del deporte, un embajador de la nación por excelencia. Una motivación adicional que nos llevó a la creación de un sello tan propio como inconfundible, Colombia Tierra de Atletas, con el que hemos ampliado la cobertura de nuestros programas enmarcados en el emprendimiento, la transparencia y la creatividad.
Al juego limpio le hemos dedicado gran parte de nuestra gestión en estos dos años, en especial a la recertificación del Laboratorio de Control al Dopaje, al que le hemos invertido más de 9 mil millones de pesos para volver a recibir el visto bueno de la Agencia Mundial Antidopaje y seguir luchando contra este flagelo. Por eso también unimos esfuerzos para la modificación del artículo 380 del Código Penal, con el fin de actualizarlo y castigar a quienes hacen parte de toda la cadena de distribución de sustancias prohibidas, que a fin de cuentas es la corrupción en el deporte.
Hemos puesto la política al servicio del deporte y no al contrario, reconociendo que son los hechos los que logran un verdadero empoderamiento de los atletas, lo que redunda en el fortalecimiento de la institucionalidad. Así conseguimos incluir en el Plan Nacional de Desarrollo el artículo 190, Becas por impuestos, que valora el esfuerzo de personas naturales o jurídicas que apoyan a un deportista en su formación y manutención, y en retribución su aporte podrá ser descontado de la declaración de renta. De igual forma, el pasado 20 de junio fue conciliado en Senado y Cámara de Representantes el proyecto Tasa pro deporte, que faculta a las Asambleas y los Concejos municipales y distritales para crear una tasa de hasta 2.5 por ciento con el fin de fomentar el deporte y la recreación, recursos que son administrados por el respectivo ente territorial.
Y como el deporte es un desafío constante, este 2020 ha puesto a prueba las virtudes de nuestro reto: resiliencia para seguir adelante pese a la coyuntura mundial por el Covid-19, empatía para ponernos en el lugar de los demás y extender una mano amiga; trabajo en equipo para sacar adelante nuestras metas y optimismo para siempre ver con fe y positivismo la nueva realidad que afrontamos. Muestra de ello son las estrategias que nacieron a raíz de la pandemia como Todos por Colombia, Avanza Colombia y Entrenando Juntos, iniciativas que, aunque diferentes en sus naturalezas, coinciden en sus propósitos: ganar unidos este partido.
Ya dimos el primer paso para dejar huella positiva en un año que ha sido particularmente diferente, con la designación de un presupuesto histórico para el Ministerio de 676 mil millones de pesos, que equivale a un incremento del 38 por ciento, con el que se evidencia una vez más que el deporte es una promesa hecha prioridad.
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