Efrain Castaño


En la entrega del premio Óscar de la Academia no falta cada año la nominación para la actriz protagónica y secundaria de las cintas que han sido nominadas para los premios codiciados; no debe extrañar que cada año se ubique en este día la nominación de la mujer como protagonista de la historia.
Para nadie es ajeno el papel que la mujer ha tenido y tiene en la vida humana; su feminidad ha cubierto páginas de brillantez y significación en los acontecimientos no solo de privacidad sino de vida pública, no solo a nivel afectivo y romántico sino laboral, económico, social, político y religioso.
Cuenta la madre Laura Montoya que al hacer incursión en el mundo indígena de su tiempo observó que la presencia del misionero era rechazada pero en cambio la presencia de la mujer sobre todo monja era abiertamente aceptada; esa fue una de la maneras como ella logró entrar a hacer su labor evangelizadora tan admirada y reconocida.
Corría el año 1908 y un grupo de obreras en cantidad de más de cien entraron en huelga en una fábrica de Estados Unidos para reclamar mejores salarios y condiciones de trabajo saludable, pero un incendio no se sabe aún su origen dio lugar a la muerte de casi todas ellas debido a que estaban encerradas en un lugar para hacer sentir su protesta; el dolor fue inmenso y el impacto social y político no se hizo esperar.
Debido a ello con el correr del tiempo se abrió paso la idea de declarar este día ocho de marzo, fecha de la tragedia, como día de la mujer para reconocer más allá de lo afectivo y romántico el rol de la mujer en la marcha del mundo; aquel 8 de marzo de 1908 dio origen a lo que hoy celebramos.
Esto suena bien porque el rol del valor de la mujer no se agota en la actriz de cine o en la reina de belleza, sino que se extiende mucho más; cada mujer es digna de reconocimiento, gratitud y admiración porque su aporte diario es de inmenso valor en el equilibrio del mundo y en su avance hacia la cordialidad, la alegría y la paz.
Más que la mujer símbolo de belleza, arte o destreza deportiva, es mi madre sencilla, trabajadora de las pequeñas cosas, constante en amarme y cuidarme, la mujer que hoy elijo para llenarla de besos gratos y felicitaciones por su obra que da vida y energía.
El mar y la tierra forman una conjunción que hace posible el planeta y su marcha como horizonte vital, de igual manera lo masculino y femenino son parte integrante e integral del surgimiento y sostenimiento de la vida en su calidad y gozo.
Hoy cae bien la gratitud, admiración y afecto hacia la mujer que desde el libro del Génesis figura con el hombre como responsable del Edén, del mundo, de la vida, de la felicidad.
Es indiscutible que si no se sitúa y resalta el papel de la mujer en el mundo seguirá el feminicidio rampante dando cuenta de la violencia hacia la mujer y colocando tumbas en lugar de flores y besos en tan bellas frentes y mejillas.
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