Efrain Castaño


El 29 de noviembre del 2009 el mundo musical y artístico se vio sorprendido por la noticia del fallecimiento del legendario músico británico George Harrison quien se hizo famoso por ser uno de los integrantes del inmenso conjunto musical Los Beatles, que sin duda alguna revolucionó la interpretación del arte musical no solo por ser cuatro dinámicos jóvenes británicos sino por incluir el sonido de instrumentos de era eléctrica como la guitarra.
Se juntaron cuatro juveniles genios que al unir sus talentos y la destreza en la interpretación de la voz, la guitarra y la batería llenaron de nuevos sonidos musicales el panorama artístico y su influencia creció hasta llegar a cubrir todo el mundo.
Su alegría interpretativa acompañada de profundidad en muchas de sus canciones casi todas compuestas por ellos entusiasmaron el mundo; sus correrías enloquecían a sus seguidores quienes con euforia aprendían la nueva manera de cantar, gesticular e interpretar.
La letra de sus canciones llegaron a impactar, pues no eran solo románticas sino que tomaron tinte social y comunitario y hasta llegaron a tocar la intimidad de los corazones en algunas de sus canciones que aún siguen sonando para bien del arte musical.
Recordamos hoy a Harrison, uno de sus integrantes, ya que llegó a componer una canción de tinte religioso profundo que es a la vez una súplica de un corazón joven queriendo conocer y seguir a Dios; “Oh Señor” (my sweed Lord) es una melodía que clama por la revelación de Dios al hombre.
“Oh Señor, yo necesito verte, yo contigo quiero estar, quiero conocerte” son algunas de las frases que Harrison resalta en su composición; es el eco del ser humano que ante la grandeza del mundo, el transcurrir de la historia y la inmensidad de la existencia clama por la revelación del gran misterio profundo como es la existencia de Dios y su influencia en la historia no solo personal sino total.
Estamos prontos a ponernos a este ritmo de anhelo ya que en el Adviento como puerta a la Navidad clamamos en los villancicos y en la novena preparatoria como lo hizo en su plegaria el gran Harrison: ven Señor, no tardes tanto, rompe el cielo del Misterio y déjate ver, entender y conocer para mejor seguirte y hacer tu voluntad.
Se acerca Adviento que es tiempo de anhelo y me alegra constatar que un genio musical juvenil y entusiasta hace plegaria con ritmo de Adviento, en medio de las dudas, miedos e incertidumbres del tiempo, queremos una vez más Señor escucharte y sentirte caminando con nosotros; Harrison interpreta el Adviento.
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