Efraim Osorio


Son diversas las acepciones del verbo transitivo ‘endilgar’, pero en la práctica sólo lo usamos con la que tiene significación negativa, que El Diccionario expone así: “Encajar, endosar a alguien algo desagradable o impertinente”, verbigracia, “le endilgó el apodo de ‘Sarampión’ ”. Esta definición aparece por primera vez en las ediciones de mediados de la primera mitad del s. XX. La única definición que antes asentaban los diccionarios es la siguiente: “(De origen incierto). Coloq. Encaminar, dirigir, acomodar, facilitar”. Sinónimos, ‘disp rar, soltar, lanzar, enjaretar, espetar, encasquetar’. De acuerdo con estas definiciones y sinónimos, ‘endilgar’ no es el término que exprese la idea que el editorialista de LA PATRIA tenía en su magín cuando escribió lo siguiente: “…incluidos agentes del Estado que no supieron mantener la dignidad endilgada por la Constitución y las leyes” (LA P TRIA, editorial, 29/6/2022). Más apropiados, los participios pasivos de los verbos ‘dar, conferir, otorgar’.
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Así como decimos ‘una cajetilla de cigarrillos’, ‘una caja de fósforos’, ‘una copa de vino’ y ‘un vaso de agua’, hay que decir también ‘un pocillo de café’. La preceptiva literaria llama esta figura ‘sinécdoque’, que consiste en denominar el contenido por el continente. En una de sus últimas columnas, el doctor Jorge Raad Aljure escribió: “Un pocillo con café o agua aromatizada o un refresco que ha eludido la guerra, muchas veces injusta…” (LA PATRIA, 28/6/2022). “Un pocillo de café…”, correctamente.
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Está tan extendido el empleo innecesario de las locuciones ‘de parte de’ y ‘por parte de’, que la lectura de la primera en la siguiente frase me hizo reflexionar: “La indolencia de parte de la sociedad colombiana con las personas que se encuentran recluidas…” (LA PATRIA, editorial, 30/6/2022). Mi razonamiento fue el siguiente: si la intención del redactor era manifestar que toda la sociedad colombiana es indiferente ante esa situación, sobra ‘de parte’, pues la preposición ‘de’, ella sola, introduce apropiadamente ese complemento: “La indolencia de la sociedad colombiana…”. Pero nada sobra, si lo que quería decir era que ‘una parte’ de la sociedad colombiana se mostraba indiferente…, lo que, para evitar la ambigüedad, debió ser redactado así:
“La indolencia de una parte de la sociedad colombiana…”. Una muestra parecida con la segunda locución: “Por bien del pluralismo y la democracia, esperaremos con ansias que la no declaratoria de oposición por parte de quienes no estuvieron en la coalición del Pacto Histórico…” (LA PATRIA, Mario Puerta, 3/7/2022). Como la preposición ‘por’, ella sola, desempeña su oficio sin necesidad de ayudas, podemos hacernos la misma consideración sobre la inclusión de ‘parte de’: sobra, si se refiere a todos los que no participaron de esa coalición; no sobra, si no alude a todos: “por una parte de quienes…”. ¡Qué daño hacen estos vicios del idioma! Lo más descorazonador: llegaron para quedarse.
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El adverbio de lugar ‘donde’ se ha convertido en un comodín para algunos redactores, que se valen de él para expresar sus ideas sin analizar si es el término apropiado para ello. Muestra de esto, el artículo de la columnista de LA PATRIA Paola Triana (6/7/2022), en el que echó mano del adverbio cuatro veces, de las siguientes formas: 1) “…hasta llegar a la actualidad en donde se han establecido un conjunto de leyes…”: en esta construcción, en lugar del adverbio ‘donde’, más apropiado el de tiempo ‘cuando’ o los pronombres relativos ‘en la cual’ o ‘en la que’. 2 y 3) “Una apuesta en donde las empresas puedan mejorar sus procesos internos de liderazgo (…); en donde el trabajador sea el centro…”: en éstas, el adverbio usurpó el oficio de los pronombres relativos: “una apuesta en la que…” o “en la cual…”. 4) “…es aquí donde nace la necesidad de que las organizaciones (…) se planteen estrategias constantes de bie estar…”: y en ésta, aunque la contraposición de los adverbios ‘aquí’ y ‘donde’ no es desacertada, debió la redactora buscar otra manera de expresar su idea, por ejemplo, “de todo lo cual nace la necesidad…”, que hace más lógica y comprensible la deducción que pretende enseñar.
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