Beatriz Chaves Echeverry


Para Jürgen Klaric, el educador e investigador que realizó el impactante documental sobre el que se basa este artículo, un país donde no hay buena educación no puede progresar ¿cómo se pueden combatir la pobreza y la corrupción si no hay una formación adecuada?, pero no solo académica, sino formación en valores y herramientas fundamentales no solo para hacer, sino para ser. El investigador señala que el modelo de educación actual deja huérfanos a los estudiantes en competencias básicas para enfrentar la vida, como el manejo de las emociones, aprender a comunicarse de manera asertiva, a hablar en público, aprender a trabajar en equipo y a gestionar un proyecto, entre otras. Klaric plantea que estas labores no se pueden adjudicar a los padres, ya que un mínimo porcentaje de éstos cuenta con el conocimiento para transmitírselo a sus hijos, un padre que no es líder ni emprendedor y que tampoco sabe gestionar sus emociones no puede entregarle estas herramientas a su hijo, porque él no las tiene.
Por mi parte considero que traer un hijo al mundo es la máxima responsabilidad que puede asumir un ser humano y por tanto los padres sí tenemos que tratar de llenar las carencias que tenemos porque, afortunadamente, ahora hay maneras de hacerlo, como escuelas de padres en algunos colegios, también hay libros y mucha información para los que tratamos de ser mejores en nuestra labor. La responsabilidad es compartida, pero, como afirma Klaric, los padres pagamos para que el colegio nos ayude a formar excelentes seres humanos, pero creo que nosotros tenemos que hacer nuestra parte.
Argumenta el investigador que en la educación actual se hace mucho énfasis en “el trinomio cuadrado perfecto”, y que los datos demuestran que las personas que son muy buenas en matemáticas no son las más felices, pero falta enseñarles a los jóvenes de hoy a ser prósperos, felices y buenas personas, “porque lo más importante para esta generación es que aprenda a ser” y en eso yo estoy totalmente de acuerdo.
Otro de los problemas que queda en evidencia en el documental es el del matoneo, que están sufriendo los niños desde edades muy tempranas, porque no hay respeto a la diferencia y hay una cultura de la intolerancia y la violencia que los rodea y que obviamente aprenden. Hoy me contó una amiga que a su hijo, de apenas 6 años, lo están haciendo a un lado sus compañeros porque no le gusta el fútbol, no solamente no juegan con él cuando sale al recreo, sino que le dicen perezoso o débil. Imagínense los efectos sobre la autoestima de un niño tan pequeño que está recibiendo el ataque de sus compañeros porque no comparte la afición a los deportes que tienen sus pares. Según el documental muy pocos profesores en este país, y en los demás que fueron objeto de estudio, están capacitados para manejar un problema de bulling, que en el peor de los desenlaces termina con el suicidio de la víctima.
Klaric también pone el dedo en la llaga cuando toca el tema de la corrupción, que ha extendido sus tentáculos a la educación, habla específicamente del Icetex, que cobra intereses sobre intereses en los créditos estudiantiles y vende la cartera a otras empresas para que realicen el cobro de los créditos en mora y estas entidades llegan a triplicar la deuda del estudiante, generándole un problema muy grave a las familias, que pueden llegar a perder sus viviendas por estos litigios. También toca el tema de México, que se enfrenta actualmente a una reforma que pretende despojar a los maestros de sus derechos laborales, apuntando a una privatización de la educación, o el caso de Bolivia, que veo muy similar al de Colombia, donde las instituciones educativas se convierten en mercancía para los políticos, que las usan para nombrar personas que algunas veces no cuentan con la calificación adecuada para los cargos que van a desempeñar.
Para Jürgen Klaric es evidente que la única manera de vencer a la corrupción y a la pobreza en nuestros países es a través de una mejora en la educación, pero esto requiere que lleguen al poder dirigentes que se comprometan con los cambios de fondo que necesita la educación actual. Este año es trascendental para Colombia, tenemos la oportunidad de renovar la clase política o perpetuar la corrupción, votemos a conciencia, investiguemos a los candidatos, no apoyemos prácticas corruptas a la hora de votar. Tenemos una responsabilidad muy grande con nuestros hijos, pues depende de nuestras decisiones la clase de país que les vamos a dejar.
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