Beatriz Chaves Echeverry


Un nuevo suceso nos asustó esta semana; la desaparición de dos adolescentes de 16 años, que se fueron sin darles ninguna explicación a sus familias. Ya las encontraron, y parece que andaban de paseo en Guatapé, pero a raíz de este hecho se destapó la existencia de un nuevo juego que está asustando a los niños y se llama Momo. El juego es de origen japonés, utiliza como símbolo la imagen de una muñeca cadavérica y por el poder y peligro del internet ya llegó a Latinoamérica a través de WhatsApp. El niño o adolescente que entra al juego recibe unos retos que debe cumplir y el supuesto personaje los intimida con que, si no cumplen las tareas, los va a venir a asustar o lastimar, y también los amenaza con publicar las cosas indebidas que los participantes del reto han publicado en las redes sociales. El año pasado supimos de La Ballena Azul, juego de origen ruso, que terminó incitando al suicidio a varios participantes.
Nosotros, padres de otra generación, nos tenemos que actualizar para lidiar con este fenómeno que no nos tocó experimentar en la infancia ni en la adolescencia. A nosotros nos asustaban con el Coco, la Patasola, la Llorona o el loco de la cuadra, pero a nuestros niños el miedo les llega por internet. Los expertos cada vez aconsejan con más vehemencia el postergar el uso de dispositivos electrónicos a los niños, son muchas las razones, entre ellas médicas y psicológicas, pero hay adultos que encuentran la salida más fácil cuando vuelven el celular la central de entretenimiento de los niños; para cambiarles el pañal, calmarles las pataletas, entretenerlos en el carro, etc. y los pequeños se vuelven adictos a las pantallas a temprana edad, cuando la recomendación es que los niños menores de tres años no estén expuestos a este tipo de dispositivos. Otro de los errores en los que caen los padres es regalarles a sus hijos sus celulares viejos a medida que ellos van mejorando los suyos, pero desde que el celular tenga acceso a internet el peligro está presente.
Algunas de las recomendaciones que dan los que saben son no darles teléfonos con internet a los niños hasta que tengan mínimo doce años, cuando el sentido de autocuidado ya esté más desarrollado en ellos. El primer teléfono que se les puede dar es uno que sea básico, solo para llamar, personalmente no creo que sea necesario, pues si uno sabe dónde está el hijo, por ejemplo en el colegio o en la casa de la abuela, en estos lugares hay teléfonos que ellos pueden usar para comunicarse en caso de ser necesario. Así como nos criaron a nosotros, que cuando nos pasaba algo llamaban a los papás a avisar del colegio, pero la tecnología nos ha creado unas nuevas necesidades y adicciones, porque sinceramente creo que el teléfono se volvió una adicción y que gran error es entregar a nuestros hijos a temprana edad un elemento que ni siquiera nosotros sabemos usar correctamente.
Existen herramientas que podemos usar para controlar el uso de los dispositivos, como www.qustodio.com, y estrategias para incentivar el uso correcto de los elementos tecnológicos; la sicóloga María Isabel Guerrero redactó un contrato de uso inteligente de la tecnología, que podemos suscribir con nuestros hijos (yo lo haré con mi hija cuando llegue el momento), en el que se determinan los horarios, las restricciones de uso, por ejemplo en la mesa; que el celular o Tablet deben ser entregados a los padres a una hora específica de la noche, ya que los peligros se intensifican en ese horario. También que los padres tienen derecho a tener las claves de acceso a todas las redes sociales que usa el hijo, afortunadamente la ley colombiana nos permite tener el control de este tipo de cosas hasta que los hijos tienen 18 años. Acá les dejo el enlace para que lean y usen el contrato si lo necesitan.
http://www.mariaisabelguerrerosilva.com/wp-content/uploads/2017/10/Contrato_uso_tecnologia.pdf
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