Beatriz Chaves Echeverry


¿Qué hacer frente a un futuro ensombrecido por el miedo y la desconfianza? Creo que hacía mucho tiempo no nos llegaban unas elecciones en las que tuviésemos tan poco optimismo. Las opiniones que escucho en tantas partes solo reflejan la poca fe que los colombianos les tenemos a los futuros congresistas, a quienes muchos piensan que estamos eligiendo con el único objetivo de llegar a robar al congreso. Qué triste que las palabras político y ladrón se hayan convertido en sinónimos en el imaginario de los colombianos, nunca deberíamos haber llegado a este punto. Unos años atrás no era deshonra estar relacionado con un político, yo misma soy hija de uno que fue muy destacado y gracias a la férrea formación que le dieron mis abuelos y a sus principios éticos, muy honrado, nunca hubiera pensado en sentirme avergonzada de él, pero ahora no es igual.
Este descreimiento es una de las razones para el abstencionismo; muchos sienten que la mejor opción es no votar, al menos eso los pone al margen de lo que los congresistas van a llegar a hacer, claro que eso mismo les abre la puerta a los que compran votos para que hagan de las suyas, porque los que vendieron el voto seguro que sí van a madrugar a votar para elegir a los corruptos.
Otro de los fenómenos aque se presenta ahora es la crisis de ideologías; la definición de partidos y movimientos es cada vez más difusa, eso lo demuestra la migración de candidatos de un grupo a otro, según se ajuste a su mayor conveniencia. Y la gente peor, yo que nací en cuna liberal y crecí bajo la influencia del pensamiento liberal, ya no me atrevo a decir que soy de ese partido, pues veo muy mal representado en Caldas y en otras regiones del país el que fue el partido de mi padre. Les digo con total honestidad que no encuentro ningún movimiento que me identifique; pertenezco a un centro que no veo representado, porque el país cada vez está más polarizado hacia la izquierda o hacia la derecha y yo ni lo uno ni lo otro.
Entonces ¿en quién creer? Alguien tiene que haber, así nos toque buscar con lupa a cada uno de los que vamos a votar, tenemos que encontrar y apoyar a la gente decente, el voto inocente quedó atrás, ahora hay que ejercitar el voto consciente, pues hay que aprovechar el privilegio de la democracia hasta que los corruptos nos lleven al extremo de que ya no haya democracia que ejercer. No sé si para allá vamos, pero si no hay un cambio de valores profundo en este país la verdad no sé a dónde llegaremos, pues si los políticos nos defraudan, el fiscal anticorrupción nos aterra con sus acciones, los magistrados tienen su propio cartel, etc., etc., cada vez vamos a creer menos y se abrirán paso los demagogos, populacheros, ladrones, dictadores disfrazados de amigos del pueblo, (como el que está gobernando nuestro vecino país), para hacer de las suyas y gobernarnos como les dé la gana y volver al “pueblo” cada vez más inútil, para que se les olvide trabajar honradamente y se acostumbren a vivir de las migajas que les tira el Estado como a perros hambrientos pero tan perezosos, que ya no hagan nada más que esperar su ración de pobreza. Por eso insisto: cada corrupto se roba un pedazo de los cimientos que sustentan nuestra democracia. Como en las antiguas civilizaciones, la corrupción siempre marcó el principio de la caída de los más fuertes imperios, aquellos que parecían invencibles; esa sí es la verdadera hecatombe y si los futuros congresistas no se dan cuenta de esto y no hacen algo para que los colombianos recuperemos la confianza en ellos y en las instituciones que sustentan nuestra democracia, la caída de nuestra querida Colombia será imparable.
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