Beatriz Chaves Echeverry


Es el comienzo de un nuevo año, la vida nos invita a iniciar un ciclo diferente y debemos hacer nuestro mayor esfuerzo por comenzarlo de la mejor manera; buenos propósitos, optimismo, metas específicas. También debemos tener muy claro qué o a quién hay que dejar ir, pues la maleta debe estar liviana para comenzar esta nueva vuelta alrededor del sol. Por eso quiero compartirles este escrito de un personaje que hace poco descubrí, es un inglés que se llama Jeff Foster, después de sufrir una profunda depresión, la noche oscura del alma le trajo una revelación; es lo que algunos describen como el estado de iluminación, en el cual se disuelve el sentido de separación en el que vivimos inmersos la mayoría de los seres humanos y la sensación de unidad aparece, atravesándolo todo.
Yo no me he acercado nunca a esa orilla, apenas me estoy dando cuenta de su existencia, tampoco la busco, si algún día llego a ella será por pura casualidad, sin embargo me gusta leer lo que los que ya atravesaron ese umbral tienen para contar. Así que les comparto esta Oración a la Vida de ese hombre que ya vivió la experiencia de la que tantos hablan:
“Vida, deshaz en mí todo aquello que necesite ser deshecho. Corrige mi esperanza de ser enmendado. Úsame. Saca de mí cada ápice de creatividad. Ayúdame a vivir una vida radicalmente extraordinaria, forjando siempre un camino jamás-antes-transitado en el bosque. Enséñame cómo amar con más profundidad, como nunca antes creí que fuera posible. Cualquier cosa de la que siga huyendo, síguemela mostrando con absoluta evidencia. Cualquier cosa con la que siga en conflicto, ayúdame a suavizarme en ella, a relajarme en ella, a abrazarla completamente. En donde mi corazón continúe cerrado, muéstrame la forma de abrirlo sin recurrir a la violencia. Todo aquello a lo que me siga aferrando, ayúdame a dejarlo ir. Regálame desafíos, luchas y obstáculos aparentemente insuperables, si crees que eso me ayude a tener una más profunda humildad y confianza en la inteligencia de la vida. Ayúdame a reírme de mi propia seriedad. Permíteme encontrar el humor en los lugares más oscuros. Muéstrame un profundo sentido de descanso en medio de cada tormenta. No me libres de la verdad. Nunca. Deja que la gratitud sea mi guía. Deja que el perdón sea mi mantra. Deja que este momento sea mi eterna compañía. Permíteme ver tu rostro en cada rostro. Permíteme sentir tu cálida presencia en mi propia presencia. Sostenme cuando tropiece. Respírame cuando yo no pueda respirar. Permíteme morir viviendo, no vivir muriendo. Amén”. Jeff Foster.
Creo que esta Oración enmarca los mejores propósitos para vivir éste y todos los años que me quedan de vida, espero que a ustedes los conmueva tanto como a mí. Les deseo lo mejor para este nuevo ciclo que comienza. Por supuesto uno de mis propósitos es que nos sigamos encontrando en este espacio, a través de las sencillas palabras que componen esta columna, en las que trato de compartirles mis más profundos pensamientos y mis reflexiones y entregarles lo mejor de mí. Feliz 2019 para todos.
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