
Cuatro días después del atentado con una motobomba que sacudió a Pradera, Valle, las heridas de la guerra empiezan a mostrarse en toda su magnitud.
De acuerdo con el último reporte oficial de afectados entregado por el Ejército, en total hubo 61 personas heridas y una muerta. Entre los heridos, hay tres menores de edad, cinco policías y un militar.
Según un reporte del Hospital Universitario del Valle, entidad a la que fueron trasladadas cinco personas heridas, entre ellas Juan Mateo Valencia, de 66 años, quien recibió varias esquirlas en una pierna a causa de la explosión.
Sin embargo, en la mañana del viernes, médicos del HUV le tuvieron que amputar la pierna, pues el estado en que se encontraba podía afectar el resto de su cuerpo.
Familiares, que llegaron desde Pradera a Cali, afirmaron que Juan Mateo se encontraba en una cafetería aledaña al lugar de los hechos cuando el elemento explosivo detonó.
La esposa de Juan Mateo, indicó: "Él es jubilado y tenía la costumbre de salir cada mañana hacia esa cafetería a tomarse un tinto. Y ese día le pasó eso. Lo único que esperamos es que se mejore".
Juan Mateo aún se encuentra en la Unidad de Cuidados Intensivos del HUV. Luis Fernando Pino, subdirector de Urgencias del Hospital, informó que el estado de Juan Mateo es muy crítico, debido a que la amputación de su pierna izquierda le desencadenó graves complicaciones cardiovasculares.
Otros heridos
Por otra parte, Víctor Daniel Ríos, de 84 años, y Rubiela Ortíz, de 54 años, se encuentran estables en el HUV. Ríos fue sometido a una cirugía en su brazo izquierdo y Rubiela está bajo observación por especialistas otorrinos a causa del fuerte trauma acústico que sufrió.
Entre los patrulleros de la Policía que resultaron afectados por la explosión, están el auxiliar César Stiven Perea y el sargento primeo Wadis Payares. Este último presta sus servicios desde hace dos en Pradera y relató a El País cómo fue el momento de la explosión.
"Me encontraba en la patrulla a unos 10 metros de la explosión. Solo sentí que el carro se levantó y luego de recuperarme del golpe, me cercioré de que los compañeros estuvieran bien y salí inmediatamente para el hospital", dijo.
Tanto Payares como su compañero Perea recibieron esquirlas en su ojo izquierdo.
"Este tipo de cosas no deben estigmatizar a la población. Pradera es un municipio de paz que ha venido mejorando en su seguridad, como lo muestran las cifras. Esto es un hecho aislado y nosotros seguiremos trabajando para la comunidad", indicó el Sargento Payares, quien agregó que a pesar de lo sucedido está dispuesto a continuar en el municipio como patrullero.
Otra de las víctimas del atentado terrorista es Carlos Ruíz, de 65 años, y está en la clínica Palma Real de Palmira bajo observación médica, luego de que su mandíbula fuera destruida por las esquirlas.
"Ayer tuvieron que someterlo a una intervención porque presentó problemas cardíacos y ahora estamos esperando que se decida si le realizan una cirugía de reconstrucción facial porque la mandíbula le quedó completamente destruida", indicó su hija, Erika Ruíz.
Víctima fatal
Jorge Eliécer Mora Ospina, de 67, fue la víctima fatal del atentado. A él sus familiares lo velaron ayer en Pradera.
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