
Colprensa | LA PATRIA | Cali
Aurelio Iragorri Valencia, a pesar de formar parte de una casta política payanesa, tiene raíces en el campo. No en vano, hoy su nombre está en la cúpula del Ministerio de Agricultura al que critica y quiere reformar.
Por ello, afirma que antes de que se firme la paz con la guerrilla, el Gobierno buscará frenar la pobreza en el campo, para pasar de la era del machete a la de la guadaña con nuevos programas y más recursos públicos.
Dice que le preocupa la politización de las entidades públicas del sector, y se compromete a despedir a quienes no cumplan metas, así sean recomendados de partidos y movimientos.
El gobierno Santos y los anteriores han prometido estrategias y todo tipo de programas para el agro, pero ¿qué explica que el campo siga siendo pobre y acosado por la violencia?
El diagnóstico de Misión Rural es acertado porque señala, entre otros parámetros, cuál es la situación del agro. La gente que vive en el campo hoy es tres veces más pobre que la que reside en ciudades, mientras el 78% de los agricultores ganan menos del salario mínimo. Eso muestra que para cambiar ese panorama hay que trabajar tres cosas: primero, voluntad política, y el presidente Santos la tiene. Segundo, el respaldo se muestra con presupuesto. Por eso el presupuesto del Ministerio de Agricultura, que era de $1 billón, pasará a $5 billones, lo cual no soluciona todos los problemas, pero es un avance importante. Y por último, la importancia fundamental que tiene el agro en el proceso de paz, porque la verdadera paz se siembra es en el campo.
¿Esos anuncios no son más de lo mismo?
Hay avances. Por ejemplo, en el tema de las exportaciones del agro hay un crecimiento del 23%, durante muchos años no se presentaba un auge tan importante. No es solo hoy el café, sino el banano, el azúcar, las flores y otros productos que están jalonando la economía.
¿Por qué pese a todos los anuncios oficiales en Colombia, aún no hay política de Estado para el agro?
Por la falta de esa política desde 1990 se perdieron 1.500.000 hectáreas de siembra que eran básicamente cereales, cebada y trigo, entre otros. Nunca pudimos recuperar esas áreas sembradas. La guerra es en la zona rural. Ya definimos unos parámetros entre los que figura la investigación agrícola, el acceso a asistencia técnica y también acceso a maquinaria y tecnología. De lo contrario, es muy difícil compararnos con otros países para alcanzar los niveles de desarrollo que requiere el campo. Tenemos que pasar de la era del machete a la era de las guadañas.
Descontento
¿Por qué aún existe tanto descontento entre cafeteros, cacaotecos, papicultores y otros sectores frente al Gobierno?
Esa es la expresión real de una situación en el campo que es difícil, para no decir crítica, donde el 30% de la población rural sale de manera masiva a las vías a decir que se siente abandonada. El presidente Santos ha tenido el valor político de reconocer que hay necesidades, y por ello aumentamos el presupuesto y dialogamos con los campesinos para ofrecer una política de Estado para que el agro sea un punto de desarrollo trascendental.
Los caficultores están enojados porque usted anunció que en el 2015 no habrá más subsidios para el sector...
Lo que señalé en ese sentido no es novedoso. El Programa de Apoyo al Ingreso al Caficultor (PIC) se estableció para un ajuste en el tema de precios durante dos años. Ese era el compromiso. El PIC cafetero del 2015 jamás fue convenido con nadie. Estoy convencido que esos recursos, equivalentes a dos billones de pesos, serían mucho más eficientes si se utilizan para renovar siembras, reducir costos y en apoyo a la comercialización. El 80% del presupuesto del Ministerio de Agricultura se dedicó a subsidios, tanto que en los últimos cuatro años entregamos $7 billones en apoyos a distintos sectores, y lo que buscamos ahora es que seamos más eficientes.
Sobre el revolcón al Ministerio de Agricultura
El ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri asegura que ese revolcón ya lo iniciaron y que no es solo institucional, sino poner orden en casa y que los funcionarios cumplan con su trabajo. Anuncia la reorganización de las Unidades Municipales de Asistencia Ténica Agrícola (Umatas) y que por ejemplo, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) no debe servir solo para inspecciones sanitarias y aclara que Corpoica ya fue reestructurado y lo mismo se hará en el Incoder.
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