Freddy Arango
LA PATRIA | Manizales
La creatividad es una virtud familiar. La habilidad está en las manos de César Augusto Pineda y Sandra Patricia Zuluaga, una pareja de esposos que lleva por lo menos 30 años trabajando en su joyería. El talento lo heredó César de su hermano Pedro Pablo Pineda, un reconocido joyero de Manizales, con quien empezó como ayudante hasta laborar en una fábrica de joyas precolombinas y montar su propio negocio.
Su sobrino Juan Fernando Villegas, de 20 años, sigue sus pasos, pues desde los 15 trabaja con ellos alternando el oficio con sus estudios de Licenciatura en Educación Física en la U. de Caldas.
"Hay un diamantado que se llama Miami, que es muy usado. Son en total 60 estrellas en toda la argolla y por eso es demorado de hacer. Lo menos que ha tardado es 30 minutos", dice Juan Fernando.
Según Juan Fernando, empezó brillando argollas, haciendo mandados y organizando el taller hasta que tomó el oficio de joyero. "Aprendí en joyas de aluminio luego de tres meses de práctica. Después, pasé a diamantar argollas en oro (grabar el diseño en la argolla), a fundir todos los metales preciosos como el oro, oro blanco y plata", contó Juan Fernando, quien asiste dos veces por semana a la joyería.
Agregó que su tío es el encargado de la parte final, pues "es el artista de los detalles más pequeños e importantes como el engaste, que es poner las piedras en la joya, una de las partes más complejas, pues la piedra se puede quebrar o quedar mal puesta”. Asimismo, se ha encargado de transmitirle sus conocimientos a su esposa "La monita", como es conocida; así como a sus hijos y familiares.
En el laminador se le da la forma y luego se arma el material como dijes, anillos de compromiso o argollas de matrimonio, entre otros. Los precios oscilan entre $200 mil (el gramo), cuando la alhaja es sencilla y cuando es delicada o compleja, alcanza los $300 mil por gramo.
De 6 gramos de oro en adelante se garantiza que las argollas de matrimonio queden finas, porque mejora la estructura. El costo es de $1 millón 200 mil. Entre tanto, han elaborado anillos de $14 millones en este taller, ubicado en la carrera 20 número 19-39.
Sandra Patricia Zuluaga Aguirre aprendió el arte de la mano de su esposo, César Augusto. "Mirando aprendí. Me gusta mucho hacer argollas de matrimonio. Siente uno satisfacción cuando el cliente queda contento. Aquí se hace de todo desde administrar, pulir argollas, brillarlas, vaciar los moldes y fundir".
Se funde el oro y la plata.
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