
LA PATRIA | Manizales
Andrey Álvarez Castillo se le acercó al policía y le dijo: vea cómo me dejó. El uniformado miró al niño y solo atinó a retirarse del lugar, sin decir nada.
La escena fue en el barrio Samaria, de Manizales. Andrey, con tan solo siete años, se enfrentó a su verdugo, quien seis años atrás, un 17 de febrero del 2008, en una acción policial en la cuadra de la carrera 8ªB con 51, del barrio Comuneros, disparó y desafortunamente impactó en la cabeza de este menor, de apenas 13 meses de nacido. Le afectó el 25% del cerebro.
Un tribunal ordenó pensión de invalidez a partir de los 18 años, afiliación a la seguridad social y cubrimiento de todos los tratamientos necesarios, y una indemnización cercana a los $500 millones ordenó un fallo judicial para el niño Andrey y su familia.
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