Foto | Martha Elena Monroy | LA PATRIA
A la derecha están los potreros de la finca La Aurora, donde se busca urbanizar. El problema, según líderes del sector, es que por su cercanía a la reserva de Río Blanco se vulnerarían las fuentes hídricas. Los barrios que se ven a la izquierda son La Cumbre y La Sultana.
ALEXANDRA SERNA
LA PATRIA | MANIZALES
Imagínese que sube por la avenida del barrio La Sultana hasta el control de busetas. De allí se desvía hacia la izquierda, baja por una ladera y cruza un puente sobre la quebrada Olivares. Avanza 300 metros más por la vía que conduce a la bocatoma Olivares y llega a una urbanización. Al fondo, a unos 800 metros, la reserva de Río Blanco.
Ese proyecto de construcción, sujeto a cambios, podrá ser realidad si el alcalde de Manizales, Jorge Eduardo Rojas, aprueba un plan parcial para unas 12,5 hectáreas de la finca La Aurora, destinadas hoy al pastoreo (ver recuadro El paso a paso del plan parcial).
Esta semana, se espera entregarles los determinantes o reglas de juego a los constructores para que formulen ese plan (Vélez Uribe Ingeniería y Constructores Felipe Calderón y Asociados -CFC&A-), según José Fernando Olarte, secretario de Planeación Municipal.
Sin embargo, lo que los constructores exponen como una solución a la demanda de vivienda de los manizaleños, será un atentado contra el medio ambiente, según líderes del barrio Minitas, vecinos del sector; la Personería de Manizales, y algunos ambientalistas. El debate está a flor de piel, salió a flote en la jornada de Gobierno en la calle que se realizó en el sector el pasado 23 de marzo, y el 10 de abril se realizó una mesa ambiental, sin satisfacer del todo a la comunidad.
Desde el 2003, en la primera revisión del Plan de Ordenamiento Territorial (POT), cambió el uso del suelo de La Aurora. Pasó de ser rural a suelo de expansión, es decir, con la posibilidad de urbanizarse. Igual sucedió con sectores de las veredas El Rosario (por el peaje Las Pavas, hacia Chinchiná) y Kilómetro 41, y en el 2007 con Morrogacho y Betania (al lado de Bosques del Norte).
La Aurora, aparte de su cercanía al perímetro urbano (a un kilómetro y medio de Minitas, por la vía que conduce a la bocatoma Olivares), se presta por la topografía para desarrollar una expansión plana, indicó Jorge Alberto Vélez, uno de los dos constructores. También es de la familia propietaria del predio donde se piensa urbanizar.
Para habitantes de Minitas, como Andrés Barrera, esa construcción "sería algo negativo, se acabaría con el poco verde de la ciudad, pues quieren volver todo cemento puro". El problema, sin embargo, va más allá de convertir zonas verdes en barrios. Lo que les preocupa a los líderes comunitarios del sector, quienes se oponen totalmente al proyecto, es la cercanía de la urbanización a la reserva de Río Blanco, a menos de un kilómetro.
"Si la gente ensucia la quebrada Olivares y bota escombros en la carretera, ¿cómo será la contaminación aguas más arriba con más personas viviendo cerca de la reserva?", cuestionó Jorge Hernán Blandón, presidente de la Junta de Acción Comunal de Minitas.
"No queremos que se repita lo que pasó con la reserva de Monteleón, que empezó a rodearse de barrios y el impacto ambiental es evidente. Puede que lo de La Aurora sea legal, pero no es correcto", sostuvo Alfonso Gómez, otro líder (ver recuadro El espejo de Monteleón).
Agregó que sería inminente el impacto sobre las fuentes hídricas. "La reserva de Río Blanco abastece la planta Niza, y debe protegerse aún más si se piensa aumentar la producción de agua tratada". Dentro del plan blindaje de Aguas de Manizales para evitar emergencias como la del año pasado, se busca optimizar esa planta para que produzca 1.000 litros por segundo. Se acudirá a fuentes como la quebrada El Popal, que cruza la reserva.
A ambos líderes los respaldó Tulia Elena Hernández, delegada de la Personería para el medio ambiente, resaltando que Río Blanco es el único reservorio de agua en predios de Manizales. "Desde la ingeniería dirán que respetarán las normas ambientales, pero hay que tener en cuenta que tras la llegada de más personas y de servicios públicos como el transporte se afectará la calidad del aire, como también la flora y la fauna por el ruido urbano".
Juan David Arango, gerente de Aguas de Manizales, se abstuvo de dar algún concepto sobre la afectación en la reserva hasta que los constructores, según los requerimientos de Corpocaldas, realicen los estudios técnicos del proyecto.
Los defensores de la urbanización, que depende en últimas de que aprueben el plan parcial, aseguran que cumplirán las condiciones que les pongan la Alcaldía y Corpocaldas, acordes con la ley. Insisten en que si el POT incluyó La Aurora como suelo de expansión, fue porque la ciudadanía se puso de acuerdo para que así fuera.
"Acá no hay intereses particulares. Por el contrario, desarrollaremos un proyecto de impacto comunitario y respetuoso del medio ambiente, pues no intervendremos cauces ni bosques, solo los potreros", dijo Vélez, el propietario. Agregó que en el 2005 se había iniciado la formulación del plan parcial, pero que frenaron el proceso porque el ingreso lo plantearon por Minitas, a través de la vía a la bocatoma, y no fue avalado.
El argumento de los constructores es que la ciudad necesita satisfacer la demanda de vivienda, especialmente para la población de estrato 3, en el que se enfocaría la urbanización. Como el POT establece que en La Aurora solo se puede construir Vivienda de Interés Social, piensan acogerse a políticas nacionales como la de las 100 mil unidades gratis.
"Ofreceríamos residencias por debajo de $70 millones. El plan es construir entre 800 y mil 200, aunque está sujeto a lo que nos aprueben, incluso podrían ser más. Sería un pecado para la ciudad desaprovechar esos terrenos", expresó Vélez.
A los líderes comunitarios les llamó la atención esa cifra que dio el constructor. De acuerdo con una respuesta de la Chec, a la cual le solicitaron los requisitos técnicos para instalar el servicio de energía en La Aurora, el proyecto contemplaba el año pasado la construcción de 2 mil 300 viviendas. Vélez respondió que esa cantidad ni siquiera cabe en el lote, sino que pidieron la disponibilidad del servicio con ese número para garantizar el sobrante de energía.
Felipe Calderón, el otro constructor, desvió la atención del debate hacia la responsabilidad que tienen las autoridades y los urbanizadores ante el crecimiento de la población. "¿Qué les diremos a nuestros hijos, que no hay espacio para que vivan aquí con sus familias?".
La delegada de la Personería contrapunteó: "¿cuando no tengamos agua, qué les diremos a ellos? Las decisiones para ese tipo de expansiones deben tomarse con criterio ambiental y en conjunto. Puede que Manizales necesite más espacios para construir, pero por qué no pensar en sectores como La Cabaña donde no se afectaría una reserva?".
Gómez, líder de Minitas, propuso como alternativa la Baja Suiza, donde desde hace por lo menos 15 años se habla de un proyecto de renovación urbana, pero que no se ha concretado.
"Saldremos al paso. Aprovecharemos la revisión del POT, este año, para solicitarle al Concejo que modifique el uso del suelo de La Aurora y lo vuelva de protección. También radicaremos una acción popular. Si los concejales no son sensatos, esperamos que los jueces sí lo sean", concluyó el vocero.
Obed Aristizábal, líder del barrio Bosques del Norte, afirmó que por más alertas que puso ante las autoridades por la desprotección de la reserva de Monteleón, este pulmón de la ciudad se deteriora cada día más. Recordó que empezaron a rodearla urbanizaciones y barrios como Palonegro, Alto Caribe, San Cayetano. Luego aparecieron Peralonso, Bosques del Norte y San Sebastián, y con estos aumentaron irregularidades como la invasión de particulares, cultivos de pan coger, basuras, quemas de árboles y contaminación de quebradas. "Traté de defender la flora y la fauna, pero hoy está diezmada".
1. Para la formulación deben tenerse en cuenta unos determinantes o requerimientos técnicos. Corpocaldas, por ejemplo, les exigirá a los constructores del proyecto La Aurora que definan una franja amortiguadora entre la reserva de Río Blanco y esa urbanización, incluyan unos retiros de los cauces, realicen estudios de riesgos y amenazas naturales y certifiquen la disponibilidad de servicios públicos. La Alcaldía, por su parte, pondrá condiciones sobre la movilidad, áreas de equipamiento urbano y de uso comunitario.
2. El proyecto se debe socializar para tener en cuenta las recomendaciones de la comunidad.
2. Pasa a revisión de Corpocaldas, luego de la Alcaldía.
3. Si se aprueba, el alcalde firma el acto administrativo que adopta el plan parcial.
4. Para ejecutarse, los constructores deben solicitar ante una curaduría la licencia urbanística (una por cada etapa del proyecto) y luego la licencia de construcción (para desarrollar lo que contiene una etapa).
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