LA PATRIA | MANIZALES
Hacerse imponer la Santa Ceniza no es algo mágico, no es que le vaya a ir mejor por hacerlo, no es un amuleto, no es un agüero. Es un signo externo de lo que se supone estará pasando desde hoy y durante 40 días en el corazón de cada católico. Así lo describe el sacerdote Lukas Quintero Jurado, promotor para la Pastoral Vocacional de la Arquidiócesis de Manizales.
La imposición de la Santa Ceniza se entiende como el inicio de la Cuaresma (40 días previos a la Semana Santa), y según el sacerdote es como un reiniciarse en la vida espiritual.
"Es hacer un balance de nuestra vida, de lo que hacemos y por qué hacemos las cosas. Preguntarse esto nos hace caer en cuenta que nuestra vida es como una preparación para la eternidad, que no estamos aquí para semilla, sino que este periodo es pasajero y por eso la ceniza nos habla de que polvo somos y en polvo nos convertiremos. Nuestro proyecto de vida nos habla de que somos ciudadanos del cielo, y la Cuaresma nos recuerda lo que somos".
Para los adultos
El sacerdote Jaime Alberto Pérez, delegado para los Medios de Comunicación de la Arquidiócesis de Manizales, explica que el día de la Santa Ceniza y su imposición en los templos es el inicio de la Cuaresma, tiempo de gracia para abrir el corazón a Dios. "Es un tiempo para confrontar la vida delante de Dios y tomar decisiones en nuestro camino de conversión".
Agrega que hoy se inicia la Cuaresma con una invitación especial del papa Francisco a orar por la paz del mundo, por la paz de Rusia y Ucrania. "Se nos propone caminar en estos 40 días ayudándonos del ayuno, la oración y la caridad. La Cuaresma es tiempo de preparación a la Pascua de Resurrección y lo hacemos fortaleciéndonos a la luz del ayuno".
Explica que la Iglesia Católica recomienda que por motivos de salud no obliga el ayuno a todas las personas, como a los mayores de 60 años, que pueden hacerlo si quieren y no va en contra de su salud, y los menores de edad.
"Hay que diferenciar entre ayuno y abstinencia, esta última que es dejar de comer ciertos alimentos, y el ayuno tiene un ámbito más amplio, no solo es de comida, sino de cosas que le gustan a las personas; es un sacrificio que se ofrece por amor", concluye el sacerdote.
1. Hacer un examen de conciencia.
2. Acercarse al sacramento de la reconciliación, a la confesión sacramental y a la dirección espiritual porque hay jóvenes que no quieren confesarse o no lo saben hacer y quieren hablar con el sacerdote.
3. Orar personal y comunitariamente.
4. Hacer privaciones voluntarias, como por ejemplo el ayuno, que es dejar de hacer o de consumir cosas que gustan mucho.
5. Practicar la caridad con los pobres. "No solo podemos estar rezando, sino que hay que ejecutar cosas por los demás", afirma el sacerdote Lukas Quintero.
6. "Si uno se impone la Ceniza y no está dispuesto a estos cinco pasos no vale la pena hacerlo, es un signo que nos permite Dios para poder reiniciarnos".
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